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El problema fue que yo no aceleré, en el momento que el fulano del carro rojo, atrás mío, pensó que iba a acelerar… ese fue el inicio del caos.

Claro, no aceleré, porque la señora del carro gris, que estaba delante del mío, en el preciso instante que el semáforo dio verde, recibió una llamada al celular y se quedó ahí parada, se ve que muy entusiasmada en la conversación, porque hacía gestos grandilocuentes con las manos … claro la pitazón neurótica fue instantánea y estridente, a lo cual la señora, respondió como hacemos todos los salvadoreños ….

… puso las luces hazard, y se quedó ahí misma, parqueada, como con autorización para seguir la llamada.

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Estábamos en el carril de la izquierda y la calle tenía tres carriles, pero el semáforo solo daba verde para este carril, y los otros carriles estaban topados, a mi derecha, un camión cargado con reos de Mariona en fase de confianza, haciendo trabajos para la comunidad, me impedía hacerme para cualquier lado. La radio anunciaba una violenta protesta de los gremios de comercialización del frijol rojo con cabecita blanca subiendo por los carriles opuestos, y desde donde estaba, se escuchaban ya los bombos … un par de malabaristas entretenían a los automovilistas, pero no recibían monedas.

A mi izquierda un arriate … el semáforo verde ya había pasado.

El fulano del carro rojo, se bajó del carro, pude verlo, calvo, grande, corpulento, parecía que se acomodaba una cacha de pistola en la cintura, me golpeó el vidrio y gritó:

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-          Por qué no te movés hijo de puta ?

La carcajada de todos los reos en el camión a mi derecha fue al unísono, yo me tuve que contener … el fortachón tenía una voz tipo Robertillo D´aubuisson pero dos octavas más arriba, voz de grillo destemplado …

Sintiéndose impactado, bajó la cabeza, por lo cual tomé el sable laser de “Star Wars” de mi hijo para amedrentarlo, me bajé del carro y le grité más fuerte:

-          Y no te das cuenta cholotón que la doña del carro gris no ha parado de hablar por teléfono y no se mueve ?

Nos movimos hasta el carro de la doña, que nos bajó el vidrio y feliz por la emoción nos dijo:

-          Ay ! No saben que felicidad, me habla mi hermana Otilia, que se fue a los Estados Unidos no saben que emoción !! – ambos pudimos ver que mientras hablaba por un celular “whatsappeaba” con la derecha mensajes a todo el mundo contando la buena nueva

-          Señora …dos celulares ? Ya vio el impuesto que clavan a la telefonía ?

-          Ahhhh !! Los dos son clonados, le cae la cuenta a una empresa de construcción, ellos pagan - tranquilamente volvió a subir el vidrio, y siguió hablando sin mover el carro.

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Como la unión hace la fuerza, logramos negociar, “voz de pito” y yo y los custodios dieron su aval, setenta y cuatro reos en fase de confianza, cuatro custodios y los dos antes mencionados, levantamos en peso el carro gris de la Doña (era un Kia, no era tan pesado) y lo dejamos encaramado al arriate, la señora en mención no dejó de hablar ni un solo segundo.

Habían pasado siete semáforos verdes y la cola era enorme, pero al fin tenía el carril libre, en el preciso momento que empiezo a mover el carro, un microbús que venía manejando sobre la acera a mi derecha algún motorista semi alcoholizado y bastante drogado quiso dar la vuelta en “U” frente a todos los carros y fue a reventarse con el poste a la par de la Doña del carro gris, que imperturbable, seguía hablando con Otilia, y volcó bloqueando la intersección.

Fue increíble cómo se despertó la simultaneidad del sentido común de nosotros salvadoreños, todos los automovilistas nos bajamos inmediatamente de nuestros vehículos y corrimos hacia el microbús … por supuesto, para sacarle fotos con los celulares y ser los primeros en subirlas a nuestras redes … a nadie le importó un corno, si habían golpeados o heridos …

De hecho habían algunos golpeados leves, el único herido y atrapado entre metales era el motorista que andaba en tal estado de inconciencia (etílica) que aun sangrando seguía cantando “la Gozadera” a todo pulmón, canción que traía en loop en el estéreo, a todo volumen …

Trafico Yakarta

Cuando de la nada apareció una ambulancia de la Cruz Roja y se puso a la par del microbús, sonaba la gozadera, la doña del Carro gris hablaba con Otilia, sacaban golpeados, la cola ya tenía kilómetros, llegó la manifestación de los gremios comercializadores de frijol rojo con cabeza blanca, la UMO se le puso adelante, algunos se parapetaron detrás de los automóviles varados, no me di cuenta en que momento me robaron el sable laser, el fortachón con voz de pito seguía tocando bocina, dos reos en fase de confianza noquearon a sus custodios se pusieron sus uniformes y se fueron caminando tranquilamente por la acera, los malabaristas cansados de no recibir monedas insultaban a los automovilistas …

… miré al cielo y di “Gracias” por otra mañana normal en mi país.

 

 

 

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