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Capoiuoiuoiutura

Pasé gran parte de mis años bisoños de música, radio y comunicaciones, con una frase, muletilla a flor de labio: “Yo tengo muchos defectos musicales, pero el peor de ellos, es que me fascina Prince”.

A finales de los setentas, cuando empezábamos tímidamente a escuchar una voz casi femenina en falsete cantando “I wanna be your lover”

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yo me dí cuenta por la estructura armónica y lírica, que ese chaparrito desgreñado y mal rasurado era pichón de genio.

Y aunque sus canciones no pegaban en nuestro país, la poníamos en la “F” y el oyente las escupía, para las épocas de Dirty Mind (1980) el chiquitín rebelde ya era un poco más digerible y con ese álbum y canción nos prevenía …ojo que, Controversy mediante, viene “1999”.

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“Estaba dormido cuando escribí esto, perdonen si es demasiado directo”

Así comenzaba 1999, un álbum doble, épico, adelantadísimo a su época, que ya sacó grandes éxitos radiales como “1999”, “Delirious” y la sensualísima “Little red corvette”, con esta última el mundo volteó a ver a esa migaja talentosa de 1.57 ms de altura que paría canciones a mansalva.

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De ahí en adelante la escalada es impresionante, el Doctor en Música (única estrella pop en tener este doctorado) maestro de 27 instrumentos, se da el lujo de contar la oscura historia de su vida en la película “Purple Rain” y acompañarla de un soundtrack multi platino que aun hoy estremece al ser escuchado …

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Todas las canciones pegaron, todas fueron coreadas, éxitos, todas desnudaban al compositor que brotaba canciones, que tenía tantas que necesitaba otros artistas para cantar “When you were mine” (Cindy Lauper) “Manic Monday” (Bangles) “I feel 4 U” (Chaka Khan) “Nothing compares to you” (Sinead O´Connor) … y mil más …

“Around the world in a day”

Fue el séptimo album de Prince y el primero en el que empieza a notar aristas de aspereza con Warner Brothers que lo apoyó desde un principio, que desembocarían en la prohibición legal de su propio nombre y la aparición del símbolo

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para que Prince se reautobautizara … y seguir adelante, pariendo discos, con al de terminar el contrato con Warner Bros.

Lo que siguió no fue más que lo lógico, Prince comenzó a detestar la fama y a amar más la música, a encerrase, a hacerse menos visible, a ser contratado para conciertos de 75 minutos y tocar 75 minutos, nada más …

Su banda de apoyo tenía que conocer 300 de sus canciones, que “el artista antes conocido como Prince” podía optar a tocar en cualquier momento sobre el escenario …

Seguirían más éxitos, que cada vez se sumergían en los rincones oscuros de su historia, más películas, menos exitosas, más experimentación musical, más desdoblamiento a canciones que evidenciaban su lado femenino como “If I was your girlfriend”, bajo su némesis Camille, donde planteaba a su ex novia …

“Si yo fuera tu amiga

te recordarías

de darme todas las cosas

que olvidaste

cuando era tu hombre?”

“Nunca quise causarte tristeza …”

De ahí la mala idea de morirse …en este sub mundo musical, tan carente de genios, tu muerte se lleva la mitad de la genialidad musical que quedaba …

La otra mitad le queda a Charly García, con quien compartiste escenario en Buenos Aires en 1991, ambos locos incomprensibles …

…con grave riesgo

… de ingresar a la eternidad.

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