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SinloOscarito, era chiquito muy chiquito, vivía con su padre ( al menos así le llamaba él) que era muy pero muy viejito, y estaba muy enfermo … (al menos eso decían en el pueblo, la verdad nadie la sabía).

Como eran pobres muy pobres, estaban endeudados muy por encima del lado bruto del 50% del producto bruto interno, ya nadie les hacía préstamos … llegó un momento en el cual, su padre Leonel le dijo:

-          - Oscarito, hijo de … mis entrañas, quedas a cargo de la casa, yo estoy muy enfermo y me iré a tratar a una isla amiga, te dejo todo lo que tenemos para que trates de cambiarlo por comida, son las escrituras de cinco terrenos en Nuevo Cuscatlán que me pasó un hombre barbuchín con nuevas ideas … ve a ver qué haces con ellas, porque papel no podemos comer …

          - Si Leonel, despreocúpate, yo veré que hacer …

 

Así se fue el pequeño Oscarito a los caminos, escondido detrás de cinco guardaespaldas y un Tribunal de Ética Gubernamental, apareció de pronto un hombre con evidente nariz de gancho, a pesar de la cirugía estética que le salió al paso y le dijo:

-         -  Tengo cinco cholojes mágicos … sé que tienes cinco escrituras, así me lo dijeron mis “orejas” pequeño, te las cambio !

-        Y para que quiero yo cinco frijoles ? Ni una sopa sale de ahí …

-   -       Ah pequeño proletario de sueldo miserable … no sabés las maravillas que podés hacer con estos chojoles 

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Pero como se resistía Oscarito viendo cara de maleante en este individuo, que le resultaba conocido de una serie de personajes amarillos que él veía con Leonel antes que les embargaran la TV, el susodicho delincuente le apagó el micrófono, le quitó las escrituras, lo amarró a un árbol y le tiró los frijoles en la cara …

-        Y como vas a justificar oh maleante, de donde sacaste los terrenos ? – le gritó valiente Oscarito.

Cuando logró zafarse de las amarras y llegó a su casa, Leonel se puso m,uy enojado por el trueque que había hecho …

-          Y la gente dice que el bruto soy yo ! Que torpe eres Oscarito … - y le tiró los chojoles por la ventana.

Al día siguiente, al despertarse Oscarito vio junto a su ventana una planta altísima que llegaba al cielo, justo donde habían caído los frijoles. Intrigado, Oscarito comenzó a subir por la planta hasta que llegó a un extraño país …

En este país la gente hacía colas horas y horas para comprar un rollo de papel higiénico, y luego otra cola de horas y horas para comprar un cuarto de pollo … siguió caminando, y llegó a un castillo, se animó a entrar …

Encontró un malvado gigante que platicaba con un pajarito en el dintel de la ventana, le hablaba y le contestaba con sus “píos”, sobre la mesa, una gallina ponía huevos de oro …

La gallina de los huevos de oro

El gigante se volteó lo miró, y le dijo:

-         Dice mi Comandante que le ofrezcas a tu padre gasolina a ser pagada al 1.5 % de interés anual, con 20 años de gracia ..o sea en el 2035, me empiezan a pagar … Alba – dijo el gigante hablándole a la gallina – regálale un huevo al niño.

Alba obedeció, puso un huevo y se lo dio a Oscarito …

Oscarito, ya viendo el ejemplo del funcionario de nariz de gancho que le había dado los frijoles y la impunidad reinante dijo para sí mismo …. “mmmm un huevo de oro ? Aquí el negocio es otro.”

Y corriendo, le robó la gallina a Nicolás (que así se llamaba el gigante) y se fue a la planta, comenzó a bajar precipitadamente por las ramas con la gallina bajo el brazo, en ese momento, vió que Nicolás y todo el ejército bolivariano lo perseguía.

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Logró llegar al suelo, le pidió a Leonel a gritos un hacha, y con todas sus fuerzas echó abajo la planta mágica y todos los que venían en guinda fueron a parar a Cutumay Camones y quedaron compactados en el relleno sanitario.

Con los huevos de oro que Alba ponía, todos vivieron holgadamente y despilfarraron a manos llenas, sobre todo un vecino de Leonel, corto de vista, quien antes era entrevistador de la TV …

Pero la gallina se murió al tiempo ….

… imaginarán ustedes el final de esta historia.

 

 

 

© Daniel Rucks 2017