
Yo soy, orgullosamente …. Telenofóbico, o sea me defino como un ser humano con un persistente, anormal e injustificado miedo (miedo?) a los teléfonos.
No es que les tenga miedo …simplemente los detesto … mucho joden.
Quienes padecemos de esta condición tememos hacer o recibir llamados, incluso el temor puede llegar a abarcar el timbre del teléfono. Esta fobia puede deberse a alguna de las siguientes razones:
- Una mala experiencia con teléfonos en el pasado (por ejemplo, recibir una terrible noticia mientras se hablaba por teléfono, o ser amenazado, etc.).
- Ser resultado de la fonofobia, es decir, el miedo a los ruidos fuertes.
Es posible que personas como yo, hayamos tenido una mala experiencia con sonidos repentinos en el pasado … yo no sé, yo me pasé la adolescencia tocando canciones punk de “Los Ramones” a todo volumen (de hecho, no hace falta que lo del audio sea una experiencia recurrente, incluso una experiencia aislada desagradable puede llevar a que se desarrolle una fobia).

Más adelante, este sentimiento puede transferirse a otros sonidos (como el timbre del teléfono en el caso de la telefonofobia). De esta manera funciona la mente humana: una vez que el timbre del teléfono ha sido asociado con sentimientos de incomodidad, otras asociaciones se incorporan, y el miedo a todo lo relacionado con los teléfonos tiene lugar.
Para tratar la telefonofobia es necesario encontrar cuál fue el estímulo inicial, es decir, cuál o cuáles sonidos fueron tan desagradables como para iniciar la reacción en cadena que conduce a la fobia. Aunque en mi caso, lo que más me rompe las gónadas, es lo impersonal del aparato, podés decirle "te quiero" a la mujer de tu vida, mientras ella le textea lo mismo a otro y simultáneamente se saca el cerumen de la oreja.
Es posible, aún padeciendo la fobia, utilizar el teléfono, si bien resulta desagradable. De todas maneras, el fóbico puede optar por acudir a un psicólogo para tratar este problema.

Yo soy, orgullosamente …. Telenofóbico … aunque viendo mis alrededores
en mi país
en mi familia
creo que soy el único …
Decidimos un grupo de “viejóvenes” pegarnos una noche de farra, otra vez, como las de antes, la planeamos bastante … porque en esto de salir de noche hay una gran verdad: el 99% de las veces que salís de juega terminás con un aburrimiento patético.

David se levantó muy temprano para ir al cementerio, ese día limpiaría la tumba de sus padres, pero se le hizo demasiado tarde, llevaba una piocha, un azadón y una botella de agua para realizar su actividad; al llegar, el celador le dijo:
Si me van a acusar de loco, derechito al manicero mejor ! Nunca he sido persona de ir al psiquiatra. A la fecha, había logrado el precario equilibrio de mi cerebro con lo que tengo a mano: en una época cambiaba de novia semanalmente como James Bond; en otra, tomaba una que otra anfetamina, como Funes, y quedé incapaz de amarrarme los zapatos; en una, no muy lejana, abusaba de los Doritos, como doña Milagro Navas.