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(Con la ayuda fundamental de la bibliografía de los fulanos que hacen los comerciales de Open English).

El inglés es un idioma sencillo. Tan sencillo, que notables descerebrados como George Bush (hijo, el padre se salvaba raspando), lo habla casi sin tropiezos desde niño.

 La clave es saber que, a diferencia del español, las palabras no se pronuncian como se escriben. (Aunque esto ha dejado de ser verdad en nuestra lengua. Por ejemplo, el verbo “halar” se pronuncia “jalar”, el sustantivo “apertura” se ha convertido en un asesinato de verbo “aperturar” y cuando los narradores deportivos dicen que el marcador está 0 a 0 dicen que está “en traje de Blancanieves” cuando todos sabemos que el traje de Blancanieves era amarillo, azul y rojo …).

 

La caprichosa terminación ATO

Aun así, hay diferentes pronunciaciones según se trate de inglés de Inglaterra o de inglés americano o el “spanglish chapuceado” que hablamos los salvadoreños.

En Gran Bretaña, la terminación “ato”, como en “potato” (potato=papa), se pronuncia igual que el español, por influencia de Felipe II, cuando estuvo casado con María Tudor ( que era más fea que un pelotazo en los h….s en ayunas) . En cambio, en Estados Unidos se pronuncia “eito”: “poteito”.

 

Excepción: los ingleses no llaman a Su Santidad el Papa “Potato”, sino “Poteito”, por influencia de Enrique VIII, cuando se separó de Catalina de Aragón y fundó la Iglesia anglicana.

O sea, Enrique VIII se deshizo de la autoridad papal, se “despapó” (Unpotatoed).

 Pero no nos enredemos, porque es una historia altamente complicada (highly complicated, frase que es altamente complicada de pronunciar).

Nuevo vocabulario: Potato=Papa. Small potato= papito. Big potato=abuelo.

 

La doble e, o ee

Hay que notar que la doble “e” (ee) se pronuncia como “i”. Pero ya que la “e” sencilla también se pronuncia como “i”, el estudiante tiende a confundeerse.

 

Ejemplos:

“To be or not to be” (famosa frase del joven Hamlet).

Traducción: “Ser o no ser abeja”.

 

En inglés, con el paso del tiempo, la “b” se convierte en “p”, al revés de lo que ocurre en árabe. Ejemplo: “To pee or not to pee” (famosa frase del anciano Hamlet, cuando ya le aquejaba la próstata).

Nuevo vocabulario: Bee=abeja. Vee=oveja. Pee= 3,1416.

 

La doble o, u oo

 

Así como la doble “e” suena “i”, la doble “o” suena “u”. Esta peculiaridad no debe ser difícil para el latinoamericano, pues en su dialecto se repite el mismo fenómeno. Cuando un latinoamericano ofrece una respuesta negativa sencilla dice simplemente “no”. Pero cuando es enfático en ella, multiplica la o (“nooooooo”), y la pronuncia como u. Ejemplo:

“Prestarte pisto?  Nuuuuuuuuu, nuuuuu tengo ni un centavo compadre!

El problema surge porque, en ciertos casos, la “u” se pronuncia como si fuera una “u”. O, mejor, otra “u”, porque es una “u” más oscura, como de Harlem. El oído poco fino tiende a confoondirse.

Ejemplos:

“Don’t pull my leg” y “Don’t leg mi pool”.

 

Traducción: la primera frase significa “No me des  paja” y la segunda “No se orine en mi piscina”.

 

Nuevo vocabulario:  “quickie”

Un “quickie” (rapidito) es aquel esfuerzo físico, clandestino y placentero, que se practica en pareja, heterosexual (o sea hombre y mujer, no me hagan meterme en “ciertos temas” que después hay lío)  en espacios reducidos tales como:  ascensores, bodegas de papelería, cuarto de escobas, detrás de la impresora, y afines, con parejas que no suelen ser la oficial “propia” de uno, sino que de otro …

Claro, un “quickie” no suele ser el momento más propicio para aprender inglés, como sugiere el título pero da pie a ciertas expresiones naturales:

Nuevo vocabulario: “Oh my God !” (Invocación religiosa universal), “Fuck!” (onomatopeya relativa) o “Do you wanna get funky with me ?” (Invitación previa a la pareja, a bailar “funk” en un servicio sanitario de la oficina).

See you next week …

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