
Allá por finales de los 80´s, nuestros principales periódicos publicaban las ofertas sexuales en los anuncios clasificados, de hecho algún periódico aun lo hace, pero después vinieron las famosas “sex phone boxes” , que te ofrecía colgarte al teléfono con una fulana (que debía tener bigote, 190 libras y 72 años … pero con una voz muy sensual) que te hacía la fantasía al fono mientras atendía a 37 tipos más … frustrante.
Pero fue un “boom”, hasta que las cuentas telefónicas reflejaban costos altísimos y los padres chequeando, descubrían que sus hijos varones, menores de edad, pasaban colgados al “tal servicio” … desaparecieron.
Al poco tiempo uno de los periódicos, anunciaba que por atenerse al “pudor y las buenas costumbres salvadoreñas (cuales ¿?)” prohibía todo anuncio clasificado de servicio sexual, el periódico rival, siguió el mismo camino …desaparecieron.

Menos mal que existen …
Pero siguen existiendo, por alguna razón, el internet no los ha barrido, en los principales periódicos de los principales países del mundo, menos “moralistas” que el nuestro (y de donde “moralistas”? Que no han visto actuar y oído hablar a los diputados?).
He hecho una recopilación de los que más me causan gracia … y puesto mis comentarios entre paréntesis.

La seguimos mañana … !

Historias tradicionales del cristianismo enlistan miles de mártires cristianos, pero la comunidad de cristianos en Roma, no alcanzaba los 2 mil habitantes en época de Nerón. Existe muy poca evidencia histórica para tales afirmaciones. En el transcurso de 300 años solamente hemos obtenido evidencia de siete u ocho persecuciones, y estás generalmente ocurrieron en las provincias. Y aun así solo tenemos un puñado de nombres.
Hay fiestas, celebraciones, que nos hacen bailar mariposas en la panza en lo que nos acercamos a la fecha, y hay otras que provocan mariposas, pero ya conservadas en formalina, y eso es malo para la panza, por lo que te dan hasta agruras de pensar que hay que ir.

Cuando moría el siglo pasado, exactamente en 1997, tuve conciencia de que los computadores habían llegado para quedarse. Supe también que la nueva tecnología me costaba un mundo (por no decir otra palabra), pero era mi trabajo, así que contraté un informático para que me guiara.