Orbita y gira y gira , sobre horizontes de felicidad ... da vueltas y vueltas ... envuelta en las nebulosas de la dicha, del amor y de este milagro de darnos vida ... Nuestro Planeta Eternidad ...
Sabes amado mío?
Muchas veces me pregunté si algún día tendría la fortuna de encontrar el verdadero amor... ese amor que, dicen, llega una sola vez en la vida y que no todos tenemos la dicha de conocer. Y entonces, un día que parecía como cualquier otro, hace ya más de cuatro décadas, llegaste tú a mi vida.
Sin previo aviso, sin que yo pudiera siquiera imaginar lo importante que llegarías a ser para mí, y sin saberlo, cambiaste mi vida.

La sucesión sin pausa de puntos marítimos, todos dibujados en un horizonte de 360 grados, no indican otra cosa que el mismo principio, que arrancan en su mismo final, donde empezaron ...

Debo ser sincero
yo ya no te esperaba …
Aunque no haya descolgado tus retratos
Ni guardado tus fotos
como es fácil darse cuenta …

El enamorado, despechado y abandonado, aquel que entregó su vida por amor y espera en vano el regreso de quien se fue, el que masculla versos y canciones sin sentido sin sentido y entabla pláticas con el cielo falso, mira fotos viejas y se pone a llorar …
En este paisito nuestro, de tan magras futbolísticas alegrías, la llegada la Copa del Mundo la de a de veras, no las “chabeleadas” que se inventa FIFA para llenar las arcas, nos llena de una dicha increíble y un hormigueo de envidia (positiva ?), a todos aquellos que caemos en el rango de sospecha de tener una chimbomba número 5 en el lugar que debería ocupar el corazón.

Con el pasar de los años nos vamos dando cuenta de la inminente verdad, sobre como nacimos originales y moriremos siendo copias, lo digo porque recuerdo que hace algunos años acompañé a mi padre a nuestro coloso (Estadio Cuscatlán).

Cualquiera que se tome el trabajo de revisar la historia de nuestro glorioso Luis Ángel Firpo, pero hacerlo en serio, no a la ligera, nada de revisaditas de Wikipedia, sino nuestra verdadera historia