

Cuatro siglos atrás la pluma de Cervantes nos describía al “Caballero de la triste figura” un quijote obsesionado por novelas de caballería que se dirigía a su amada, en tierras de La Mancha de la siguiente manera: "Soberana y alta señora... amada enemiga mía...".

Recuerdo ese día era el que más esperaba con ansias una alegría me embargaba todo el cuerpo, era un adiós a las tareas, exámenes y demás compromisos que como estudiante era la única responsabilidad que tenía, en fin tres largos meses para descansar, haraganear, jugar.
Acabo de denunciar en el Departamento de Convivencia de la Procuraduría, a Doña Glide, que vive al lado de mi casa y tiene Alzheimer y le ha agarrado por escupir a la gente que pasa por la acera , desde la ventana.