
La distancia marcó tanto pero no lo suficiente,
la ausencia impuso momentos pero no aniquiló
la fuerza vibrante de la pasión,
porque en el silencio más profundo llegaste
te quedaste tal vez en el sueño interminable..
De esa historia que en la vida se guarda
como el tesoro más valioso
que se vuelve secreto,
en mi sueño como siempre yo en ti
volvi a ser yo..
y en esos sueños te invité a venir
a la fiesta donde son tus besos los que
me calman el alma, me llenan de fuerza
y termino siempre yo en ti o en tu recuerdo
viviendo la fantasía perfecta
que me provoca decirte que al final
de tantas vueltas , tu mi condena ideal
sigues siendo el portador de las caricias
que me despeinan las tristezas,
y reparan los deseos …
siempre yo en ti,
vuelvo a renacer
mientras mis besos guardados para ti
rebalsan de ansias por llenarte de la
esencia perfecta para ser
siempre yo en ti.
Siempre, desde niño, me dijo mi madre, y tiendo a creer que tiene razón “vos sos medio pasmado hijo, parecés inteligente, y de hecho lo sos en algunas cosas, pero en otras cuestiones más prácticas, sos bastante torpe”.

“Dios mío, si con el beber te ofendo, con la goma te lo pago y hasta me quedás debiendo …” (Adagio popular muy repetido por bebedores).
Un agosto al azar de un 1951 cualquiera, llueve sobre Copenhague, es pasada medianoche y Lisaveta Stefanovich espera el relevo del ¨Komitern¨ que deberá trasladarle a una nueva misión, o tal vez al refugio seguro donde pasar la noche.