
Equilíbrame tú que me conoces bien
que sabes cada detalle
de mi corazón y mi piel ...
rózame con tu mirada,
descubre mi ser,
ilumíname con tu amanecer.
No dejes que se vaya mi alma detrás del ayer
que tan vacío ha quedado
sin la miel de tu cobijo y tu abrazo fijo…
Acaso no has notado
que la vida se va,
abriendo y cerrando signos, historias,
asentando vidas prohibidas.
Equilíbrame con tu solvencia,
que descubres cuando me amas
cuando divulgas mi ser como libro abierto
expuesto a la censura, a críticas y dudas,
¿Cómo me expongo al amarte?
Al mostrarte cuán importante eres para mí…
Equilibra mis arrebatos, mis miedos y deseos,
porque solo contigo se ser quien soy,
solo contigo mi ser salvaje se luce,
con tus manías mi espíritu fluye
y se transforma,
en centro y fin de tus deseos y plenitudes.
¡Porque conmigo eres tú!,
desinhibido, imponente, varonil,
orgulloso y sexy, insaciable al amor.

Desde niños nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad entre 14 para saber su correspondencia humana.
La oscuridad no le preocupa. Le preocupa la luz. La oscuridad es solamente ausencia de luz. Pero la ausencia sí le preocupa. La preocupación no. Le es indiferente. Sin embargo, la indiferencia, a Ana le preocupa muchísimo.
De pequeño, era mi admiración, pero en la medida que iba creciendo, fui viendo y descubriendo ciertos detalles de este ratón orejón, que me fueron haciendo perderle