
Equilíbrame tú que me conoces bien
que sabes cada detalle
de mi corazón y mi piel ...
rózame con tu mirada,
descubre mi ser,
ilumíname con tu amanecer.
No dejes que se vaya mi alma detrás del ayer
que tan vacío ha quedado
sin la miel de tu cobijo y tu abrazo fijo…
Acaso no has notado
que la vida se va,
abriendo y cerrando signos, historias,
asentando vidas prohibidas.
Equilíbrame con tu solvencia,
que descubres cuando me amas
cuando divulgas mi ser como libro abierto
expuesto a la censura, a críticas y dudas,
¿Cómo me expongo al amarte?
Al mostrarte cuán importante eres para mí…
Equilibra mis arrebatos, mis miedos y deseos,
porque solo contigo se ser quien soy,
solo contigo mi ser salvaje se luce,
con tus manías mi espíritu fluye
y se transforma,
en centro y fin de tus deseos y plenitudes.
¡Porque conmigo eres tú!,
desinhibido, imponente, varonil,
orgulloso y sexy, insaciable al amor.
Sofi, adolescente, pizpireta y coquetona, inquieta, entró a la cocina mientras su madre se peleaba con las hornillas de la cocina porque de cuatro solo una encendía y le soltó la pregunta a su madre sin preámbulos, mirándola a los ojos: «Mamá … a vos a qué edad te … hicieron por primera vez el amor?».
Resulta que el año pasado, arrasó en las taquillas la nueva película del Joker, protagonizada por el espectacular Joaquín Phoenix, y con la dirección de Todd Phillips. El furor que generó en los últimos meses explotó con su estreno en una oleada de aplausos y pedidos de premio.

Ustedes probablemente no imaginan, como tampoco imaginaba yo, antes de investigar este tema, la cantidad de artistas, músicos, escritores, poetas, que han dedicado trabajos (asolapada o abiertamente) a la muerte de su perro.