Aleluya! Albricias y enhorabuenas! He descubierto que entre mi caudal de defectos múltiples, tengo un punto a mi favor, no soy ningún superhéroe, pero tengo vista de Superman.
Y esa vista me sirve, no para desenmascarar malhechores ni perseguir a Lex Luthor, sino para analizar seres humanos con tan solo mirarlos.
Aleluya! Albricas y enhorabuenas! Me basta echar una rápida mirada para diferenciar al sincero del hipócrita, al honesto del tramposo, al amigo de verdad del amigo circunstancial. Puedo distinguir al discreto del charlatán, al que empuña la rosa del que empuña la daga (que posteriormente como es lógico clavará en mi espalda) mi súper visión es tan efectiva que puedo diferenciar al ser humano del motorista del bus, al civil del gorila, al correcto del político, al trabajador del ocioso, al meteorólogo del mentirólogo, a la persona transparente del secretario de transparencia, a la verdadera feminista de la oportunista, al humilde del gerente, al vendedor del cliente, al menos delincuente del mas delincuente, a un Premio Nobel de un diputado, a un país de mal morir de un festival de Buen Vivir.
Puedo con una simple mirada detectar al estafador entre la gente de buenas intenciones, al asesino entre los inocentes, al torturador entre sus víctimas, al demagogo entre sus escuchas, al suicida entre la muchedumbre, al ostentoso entre los que tienen sus pies en la tierra.

Pero no se si tan aleluyas, ni albricias ni enhorabuenas también mi vista de Superman me permite, mujer de mi vida, detectar tus mentiras en medio de tus verdades, tus “te quieros” sinceros entre un mar de “te quieros” circunstanciales, tus dudas entre tus verdades, tus certidumbres entre tus incertidumbres, tus ganas de abrazarme entre tus parquedades, tus ojos en mis ojos entre tus ojos clavados en el smartphone y tus palabras de amor entre tus múltiples silencios.
Creo que definitivamente nada de aleluyas, ni albricias, ni enhorabuenas, mi vista de Superman ya no es un súper poder, es una súper desgracia… me permite ver demasiada realidad y me está asesinado la fantasía…
Señor … no me podrías volver un poco más miope en ese aspecto?

De las andanzas futboleras de mi infancia, que fueron múltiples, y de miles de kilómetros corridos tras un balón... nunca me voy a olvidar ...
Llevo tres días y 19 horas mirando el sobre, dice mi nombre bien claro… no dice “y Sra.” porque simplemente no tengo… es más, el nombre de la que yo había planeado para convertirla en mi esposa, está en la tarjeta, pero dentro del sobre, lista para casarse con otro …

¨Curly¨ tuvo una conducta tal vez mas chiflada en la vida real que en el cine o la T.V. se casó cuatro veces, y después de su tercera separación, su salud comenzó a deteriorarse, su divorcio de Marion Buxbaum en 1946, fue escandaloso, y afectó la salud del menor de los Horowitz.