Nuestro pasado, a veces está tan cerca, tan al alcance de la mano, que parece mentira que nos rompamos el cráneo tratando de inventar la máquina del tiempo para retroceder en la Historia.
Básicamente, absorbido por la expansión de la ciudad de Chalchuapa, uno de los más ricos centros arqueológicos del país, Casa Blanca, es un asentamiento precolombino, que data del período Maya Temprano, hace aproximadamente 2500 años.
El eje Casa Blanca, Trapiche, Tazumal
Casa Blanca llegó a ser el centro de un importante señorío Maya Temprano, de finales del periodo Preclásico tardío (teniendo su auge en los períodos entre 200 a.C. y 250 d.C.).
La pirámide más grande conocida en El Salvador fue construida en el sector de El Trapiche, que conformaba una línea recta entre Casa Blanca y Tazumal, marcando la parte trascendental del desarrollo urbano de esta zona.
Otra estructura de esa época (investigada antes de su destrucción) contenía los restos de más de 30 personas, lo cual prueba desde un principio que en estas ciudades que al mismo tiempo eran centros ceremoniales se practicaron sacrificios humanos ; posiblemente cautivos de una de las campañas de guerra conducidas por este antiguo reino.
De hecho, la zona de Casa Blanca, vivió en constante pleito y guerras de expansión con los territorios Olmecas y Quichés, quienes a su vez influenciaron ostensiblemente la formación del genotipo y cultura de los habitantes de la zona.
Ese intercambio, comenzó por el lado comercial, sobre todo en la venta de cerámica y obsidiana.
Caída
Por alguna razón, que aún no conocemos con exactitud, Casa Blanca fue abandonada por sus habitantes, quienes se trasladaron al más moderno, desarrollado y amplio centro ceremonial del Tazumal, quedando en abandono sus estructuras, hasta el inicio de sus excavaciones, en el año 1977.
Ya dejé de ser yo
para pasar a ser nadie …
La tía que ya compró zapatos nuevos en París, me da el pasaporte al llegar al aeropuerto de Orly, y se mete al bar a clavarse una de Saint Denis esta vez …
Claro, los puntos de vista son diferentes, algunos se regocijan viendo por centésimo cuarta vez la tal película del desdichado barco, para cerciorarse de que Leonardo Di Caprio, en efecto muera en las gélidas aguas del Atlántico Norte …