



Si a cada mentira al mentiroso le creciera la nariz como a Pinocho, el mundo estaría lleno de narizones. Es que si el cuento de Collodi se hiciera realidad, imagínese cuánta naricería larga desbordaría nuestro sub mundo, nauseabundo, hediondo planeta de tramposos, mentirosos, farsantes políticos.

Los romanos, fueron expertos, en crear unidades de trueque, monedas, darles diferentes valores, según cada período Imperial, pero además, para usarlas en sus momentos conmemorativos, eran además de todo, un instrumento de propaganda, que iba de mano en mano …