Horacio era mi némesis. Sólo él podía despertar mi odio más visceral, mis impulsos más violentos, mis pensamientos más nauseabundos. Cuando lo veía me preparaba para un combate de vida o muerte: mi pulso cardíaco se aceleraba, mi sangre fluía hacia los músculos más grandes para luchar o huir ...

Niño que ya no naciste…. dónde te fuiste?
En este nuestro territorio, donde los valores himanos, han sufrido un proceso de degradación, hasta llegar al aliento purefacto de un alcohólico o drogadicto que te insulta a tu madre mientras se pasa un alto olímpicamente …