
Sigo cantando a las jirafas ucranianas
porque no me queda otra alternativa
Sigo inventando dragones e Ilusiones
porque eso me mantiene con vida
Sigo cantando
Sigo inventando
Sigo soñando con que un día
pueda llamarte mía…
Sigo escarbando los desechos de mí mente
tal vez encuentre algo rescatable
Sigo buscando en medio de la gente
sé que tu sonrisa haría de este
un día más amable …
Sigo escarbando
Sigo buscando
Sigo soñando con tu mano pequeña
enlazada con la mía
Te propongo un trueque
tal vez te interese mi querer
asi tal vez conquiste
tu corazón
que es todo lo que quisiera poseer
Todo a cambio de algo te doy mi vida
con intereses
Todo a cambio de algo
con la esperanza remota
de que algún día me beses…
Sigo lanzando gritos al vacío
porque en la multitud no hay quien me escuche
Sigo creyendo que no puedo estar mas solo
que en medio de esta muchedumbre
Sigo lanzando
Sigo creyendo
Sigo soñando con tu rostro perfecto
rodeado por mis dedos…
y todo, todo
a cambio de algo.
A pocos días de cumplir sus siete años de edad, Javi le pidió a sus padres, de regalo, lo que más le apasionaba en el mundo: un juego de magia.

Claro, los puntos de vista son diferentes, algunos se regocijan viendo por centésimo cuarta vez la tal película del desdichado barco, para cerciorarse de que Leonardo Di Caprio, en efecto muera en las gélidas aguas del Atlántico Norte …
Corría el año de 2008, un hombre de 57 años que vivía en Kasuya, Japón, soltero, minimalista, trabajador como todo japonés, creía que vivía absolutamente solo, en la más abyecta soledad … pero no era cierto.