
Por más cruel que sea la distancia
por más fuerte que se vuelva la ausencia,
Por irreversible que parezca el camino,
aquí estoy pensando una vez más en ti.
Dibujando en mi madrugada tus besos
el mágico recorrido que tus manos ,
hacían sobre cada espacio de mi piel
perdiéndome en mi propio laberinto.
Donde el deseo se unía, a ese “no se que”
que siempre encontré en tus labios,
Por más lejana que sea la distancia
eres el recuerdo perfecto , habitante
dentro de mi , para mí en las líneas
secretas de madrugadas eternas,
como ésta , donde soy tuya en el vuelo de mi imaginación …
Madrugadas imposibles ,
de deseos atorados gritando tu nombre,
Por más difícil que vaya el camino,
aquí estoy desnudando los vacíos de la piel
Y las carencias de algo más allá que el placer,
Por más cruel que suene está petición,
Arráncame de la tierra una vez más
con una tormenta de besos!!!

Dejémonos de ondas, por mucho que uno crezca, “madure” y diga o pretenda que nuestras fechas de cumpleaños “ya a estas alturas nos resultan indiferentes”, siempre, desde la semana anterior, la noche antes, uno tiene las arañitas en la panza que avisan que el modo “expectativa” para la fecha está alerta.

Yo persisto, insisto, desvisto … luego existo; pero existo, no desisto, sigo mi rosa de los vientos, con intentos de nunca desviarme del lado iluminado de mis tiempos …
Desde el 800 hasta el 1100 de Nuestra Era, muchos escandinavos se marcharon para buscar fortuna en otros lugares. Los vikingos, o escandinavos ("northmen"), invadieron lugares costeros británicos, especialmente monasterios indefensos.