
Por más cruel que sea la distancia
por más fuerte que se vuelva la ausencia,
Por irreversible que parezca el camino,
aquí estoy pensando una vez más en ti.
Dibujando en mi madrugada tus besos
el mágico recorrido que tus manos ,
hacían sobre cada espacio de mi piel
perdiéndome en mi propio laberinto.
Donde el deseo se unía, a ese “no se que”
que siempre encontré en tus labios,
Por más lejana que sea la distancia
eres el recuerdo perfecto , habitante
dentro de mi , para mí en las líneas
secretas de madrugadas eternas,
como ésta , donde soy tuya en el vuelo de mi imaginación …
Madrugadas imposibles ,
de deseos atorados gritando tu nombre,
Por más difícil que vaya el camino,
aquí estoy desnudando los vacíos de la piel
Y las carencias de algo más allá que el placer,
Por más cruel que suene está petición,
Arráncame de la tierra una vez más
con una tormenta de besos!!!

En estas épocas del I Pod Nano o los diferentes “devices” para los que todavía corremos en las calles de la capital, debo ser un raro espécimen que no va escuchando su colección de descargas de I Tunes, sino que radio, radios nacionales, noticias de preferencia.

Deja la puerta abierta, hoy seremos dos,
derrama tu pasión en mi almohada,
dame una porción a beber,
dormiré temprano, me vestiré de ayer.

El estudiantado de los setentas, en toda América Latina, estaba en ebullición, era revolucionario por imitación y en pocos casos por convicción, prueba de ello es que pocos de sus líderes pasaron a planos mayores.