
Monstruo bicéfalo, angustia recalcitrante, repugnate creación de Satanás, criatura de saliva espesa y pegajosa, monstruo de la incertidumbre, de la intriga, del “nosequevaaserdemimañana”, bestia cruel y hedionda, te expulso y te condeno a vivir eternamente afuera de mis adentros.
Animal, engendro cuadrúpedo de las dudas, del temor, de la inseguridad y del miedo, invento nauseabundo de los que quieren vernos arrastrados, agarrándonos la cabeza de la desesperación por las calles de este país que tanto amamos, leviatán insensato e inquisitivo, de la cual se lucran unos cuantos con el llanto de otros muchos, piltrafas de mierda, vomitivas, les pego una patada en sus soberanos traseros y los remito a vivir afuera de mis adentros.
Engendro procaz del acoso financiero, que desvelas y te robas las pocas horas de paz de nosotros, habitantes de esta tu tierra de la que no sé quién te ha nombrado propietario, espantajo que ahorcas la ya contraída garganta de mis compatriotas y que con “ganas” pretendes timarnos a todos y hacernos creer que todo está bien, cuando la miseria nos va acorralando y lo único que abunda es la escasez de dinero… estafermo usurero y roba sueños, te mando al exilio lejos, afuera de mis adentros…

Porque adentro de mis afueras tengo una enorme necesidad de una minúscula partícula de paz, tranquilidad, decencia y sobretodo… sinceridad, que me es tan difícil encontrar hoy en día, y una irremediable y aflictiva, colosal e imperante necesidad de afecto…
Por eso ratas, monstruos, energúmenos, parásitos, bestias, plagas, ladrones y oportunistas vayan yéndose a donde realmente pertenecen…
O sea… afuera de mis adentros…
Es como en un “Big Brother” concebido en la más febril fantasía de George Orwell, los salvadoreños somos vigilados, espiados, señalados, apuñalada nuestra privacidad a diario y sistemáticamente.

No tanto como el apodo lo indica, la hija de Enrique VIII de Inglaterra, tuvo varios coqueteos y fue mujer de sábana inquieta, como su padre, pero hay cosas muy interesantes de esta Reina de Inglaterra, que son poco conocidas…
Sísifo era el hijo del dios Eolo, dios pagano del viento … o de los ventosos nunca quedó claro y fue rey de la misma ciudad que él mismo fundó, Corinto.