No tenemos paz, no tenemos demasiada esperanza, no tenemos como proteger nuestra hermosa hemeroteca (me precio de conocerla) de la lluvia, y menos aún tenemos los $ 100. 00 (cien) que pide Manlio para protegerla, no tenemos pisto en casa, pero siguen los “fondos de reserva” a nivel oficial …
No tenemos tranquilidad, ni días sin violencia, no tenemos internet (lo lamentamos … se nos ha caído el sistema), y no pega el celular, no tenemos quien nos quiera y lo peor es que no tenemos a quien querer, pero aún mas complejo es que no tengamos en quien creer, no tenemos honestidad, ni autoridad, ni nadie que la ejerza, nada se decide por la razón y el diálogo, todo por la fuerza … la fuerza de la pereza …
Ah, pero eso si, primeras lluvias de mayo y tenemos una tremenda abundancia de chicotes!
O sea nos abunda lo que no necesitamos, del resto tenemos una carencia absoluta, mientras los chicotes se revientan la cabeza contra la pared, y a veces entre ellos mismos, buscando la única luz encendida lo mismo que hacen los políticos nuestros chocando por las migajas que quedan de los partidos tradicionales ...
Lo mismo hacemos, yo, tú, el, vos, usted … tratando de encontrarle una salida a este berenjenal que es la Patria nuestra de hoy en día.
Como decían aquel par de campesinos que escuché alguna vez en una conversación en el parque de Usulután:
- Éramos tan pobres compadre, que nos tocaba dormir a la intemperie …
- Bah … eso no es nada, nosotros éramos más pobres, tanto que ni intemperie teníamos – le contesta.
Pero tenemos invasión de chicotes, algunos los dejan ser, porque en realidad el bendito escarabajo es inofensivo … son escarabajos de la subfamilia Melolonthinae, y en el campo si … pueden dañar las raíces de las plantas al roerlas, pero en la ciudad, los tenemos revoloteando como helicópteros de guerra de los 80s, solo que dentro de nuestra propia habitación …
Y nos incomoda, probablemente por aquello de que las patitas un tanto asquerosas caminándonos encima nos produce asco y temor ….
… o tal vez porque estamos, igual que ellos, tratando de abrir ventanas a cabezazos …
… en un país democrático que debería tener puertas abiertas …
Siempre lo he dicho, en TV inclusive varias veces, que a la pareja la asesinan los hijos, o sea, se transforma en otro tipo de amor, familiar … pero la frase se ha convertido ya en acto criminal en 1er grado, hoy a la pareja la asesinan, no los hijos …sino Netflix.
Mientras Hamparzún (Karadayiján) transformado a Karadagián, un joven armenio con buen capital, producto de los negocios cárnicos de su padre, huía de Armenia a Buenos Aires en la Primera Guerra, Paulina Fernández, sevillana y de peor suerte en cuanto a fortuna era enviada a la misma ciudad en los albores de la revuelta civil española …