De estas soledades, inconmovibles, nefastas, tristes, desesperanzadas y agotadas, hechas trizas y aun con capacidad de esbozar una risa … en los momentos que sabemos perfectamente que nunca va a estar acompañado el desierto de nuestras vidas …
De estas nefastas soledades, sabe el perro sin dueño, el vigilante sin caseta, el niño sin bicicleta, el poeta sin lapicero, el soldado en la trinchera sin recibir correo, el acusado convertido en reo, el super héroe desempleado, el enamorado rechazado, el bebé abandonado, el navegante sin destino, la solterona sin sobrinos cuando la vida nunca le dio hijos, la azafata sin itinerario, el despedido sin indemnización, el carpintero sin serrucho, el pescador sin pique a la vista, el cerrajero que perdió el pulso …

El Rey sin corona, los subcampeones de todo campeonato, los impotentes sin viagra, el marinero sin puerto, el barco sin mar, el hater sin nadie que le haga caso, el troll sin trabajo, la computadora sin baterías ni fuente, el oso de peluche sin niña que lo consienta, el veneciano sin góndola, el hombre lobo sin luna llena, el mago sin trucos, el chef sin sazón, el suicida sin vocación, el charlatán sin auditorio …

El albañil sin andamio, la costurera sin hilo, el influencer sin seguidores, Tarzán sin lianas, el pulpo sin tentáculos, el político que perdió el poder, el abogado que perdió el juicio (en todo sentido), el proxeneta sin esquinas, el músico sin armonías, el cantante sin voz, el plomero sin goteras, el condenado a silla eléctrica en un apagón, el colegial sin esperanzas de pasar grado, el pastor sin Biblia, el sacerdote sin moral, el que reza sin fe, las canciones de amor sin destinataria, el diablo sin infierno, los ángeles sin purgatorio, Jesús en el madero …
“Padre, que pase mi ese Calix … más que no se haga lo que yo diga, sino lo que tu dispongas ….”
Y así todos, incluyendo el que escribe …
vivimos la angustia de ciertos desiertos …
y la interminable zozobra de estas nefastas soledades.
Querido hijo:
Te escribo estas letras para que sepas que estoy vivo, es una manera de decir, si lees mi necrológica antes de esta carta, haga caso omiso de esta notificación.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los comics no necesitaron de Lex Luthors o sociópatas locos como el Joker para ser los villanos sobre la Tierra… para crear espantosos estereotipos de crueldad, los líderes políticos y militares nazis y japoneses, la brutalidad de Hitler y el horror de la Violación de Nanking eran demasiado reales.
Hace poco rescaté de la basura una vieja y querida Léxicon 80 flamante y pesada. Llena de pedazos de lechuga, orines de perro y cubrebocas usados.