





-Fui a su casa, no hay domicilio conocido, no existe su teléfono ni su número de seguridad social, sus vecinos no lo conocen, no está en la DGI ni en el Censo Nacional, y aquí estpy yo, poniendo mi carrera en juego por un haz de luz refractaria de la pantalla de mi PC !
Adela,la cibernética ha cambiado mucho, ha evolucionado, el mío es un prototipo de investigación que representa la primera conexión de datos óptica basada en silicio con láseres integrados del mundo. El enlace puede mover datos a través de largas distancias muchas veces más rápido que la tecnología de cobre de hoy. Se pueden transmitir hasta 50 gigabytes de datos por segundo, lo equivalente a una película entera en HD (alta definición). Yo no estoy aquí con usted, estoy muy lejos, tan lejos que ni yo mismo puedo localizarme ... yo ..- y empezó a cortarse, pixelearse - yo vivo ...

Despues de unos segundos de silencio, volvió ... “y pierdo mis últimas fuerzas en el zoom!” - y se fue
Adela sintió que los únicos momentos rescatables de su vida acababan de pasar, y ella, sin darse cuenta ...
Al día siguiente, la casilla de Tib3riu5 estaba completamente en negro ....

Una nueva entrega de aforismos del profesor Isidro Cañenguez, ha llegado a mis manos, el Profe (el bueno, no el otro) que me enseñó Filosofía e Historia en Bachillerato, ha publicado otros posts en este blog y nos aconsejaba sobre la vida en los entretiempos de los partidos de fútbol, me hizo llegar sus manuscritos.
Algunos, muy interesantes, todos, aplicados a sobrevivir en estos convulsionados días en que los políticos nos meten – una vez más – la mano en la bolsa:
Escribir, por ejemplo, que mi cuerpo arde en el recuerdo de tu boca descubriendo rincones oscuros de mi piel. Excitarme con el susurro tórrido de tu voz a mi oído. Sentir el espasmo con el choque de tu pelvis desnuda en los poros húmedos de mi piel.

Algunos gobiernos conceden Medalla al Valor a héroes de guerra, bomberos aventados y embajadores que pasaron por el país sin robarse nada ni maltratar a sus sirvientes, pero esa medalla, a mi juicio, tiene un único verdadero dueño: aquel prehistórico hombre de las cavernas que se atrevió, a inicios de la Historia, a comerse el primer huevo.