En el Congreso de la FIFA reunido el viernes 17 y el sábado 18 de mayo de 1929 se concluyeron las negociaciones, otorgándose por aclamación de los presentes la sede del campeonato mundial de 1930 a Uruguay, después que Italia y España retiraran su postulación.
A comienzos de octubre de 1929 un deportista uruguayo que retornó de Europa donde vivió mucho años, anunció que “no me extrañaría que Europa no interviniese” en el mundial.
La incredulidad que generó la noticia sumó días después otra duda: “Parece que Alemania no participará del Campeonato del Mundo”. Y el 17 de octubre “una noticia decepcionante para nuestro fútbol” opinó El País al confirmar el adelanto. Tres días después otro impacto:
“El football español estará ausente del Torneo Mundial”. Hungría, Checoeslovaquía e Italia también informaron que no viajarán a Montevideo. El 17 de noviembre El País publicó otro anuncio pesimista. “Francia no vendrá al Campeonato del Mundo... ¿Y Jules Rimet?”, se preguntó el matutino.
Al abrirse el año 1930 Francia, España, Suecia, Noruega y Bélgica confirmaban su ausencia. También Inglaterra y Alemania sumándose Polonia y Suiza.
Bélgica salva el Mundial 1930
Mientras tanto, el proyecto se caía en picada a solo ochenta y pocos días de inaugurarse el Mundial.
Mientras se realizaba durante dos semanas en Bruselas reuniones con periodistas y miembros de la Unión Real Belga de Fútbol, además de publicar notas en los diarios. El 27 de abril la asamblea de las Federaciones deportivas de Bélgica por 1.170 votos a favor y tres en contra decidió enviar a Uruguay el mejor equipo representativo.
Faltaban 78 días para comenzar el torneo.
Francia, Yugoslavia, Rumania ...
“Por la historia pasada Francia no puede estar ausente en Montevideo”. La aprobación fue inmediata. La confirmación de Bélgica y Francia permitió al Dr. Buero cerrar las “dificultosas negociaciones” entabladas por carta con Rumania y Yugoslavia desde febrero.
La discusión siempre fue económica debiendo ceder Uruguay a sus altos reclamos, para completar la presencia de cuatro países de Europa que otorgaron característica mundial al torneo, aunque, al cumplir un siglo de su fundación, la FIFA expresara que “La primera Copa del Mundo, organizada en Uruguay, fue solo un éxito a medias por la ausencia de las principales selecciones europeas”.
El estadio Centenario no está terminado !!
A dos días del comienzo del mundial el Arq. Scasso informó que la cancha no se podía usar y que el ángulo de las tribunas Colombes y América no estaba terminado.
Esa noche se dispuso la utilización del Parque Central y el estadio de los Pocitos, fijándose el 18 de julio, día del centenario de la Jura de la Constitución, para inaugurar el estadio con el debut de Uruguay frente a Perú. En estas fotos, vemos los escenarios emergentes y sus primeros partidos
(Chile 1 Francia 0/
Rumania 3 Perú 1)
Una multitud impresionante se agolpó en las inmediaciones del coloso de cemento. Las instalaciones repletas, el desfile inaugural y un triunfo apretadísimo de los celestes con gol de Héctor Castro a los 60 minutos en complicidad con el golero incaico Pardón, quien no pudo retener la pelota.
¡Histórico primer gol en el Estadio Centenario! Otra multitud concurrió el 21 de julio. La Comisión de Selección realizó cuatro cambios. Entró Mascheroni en la zaga y Pablo Dorado, Héctor Scarone y Juan Pelegrin Anselmo sustituyeron a Urdinarán, Héctor Castro y Pedro Petrone. Ingresaba al equipo la calidad del Mago Scarone y del Napoleón del fútbol, que así apodaban a Anselmo.
El 4 a 0 contundente ante Rumania fue el prólogo de la media docena de goles frente a Yugoeslavia en la semifinal, a pesar que los europeos se pusieron en ventaja a los cuatro minutos.
La Gran Final
El clásico rioplatense, con una Argentina combativa, pero fiel y solidaria en todo momento con la realización del Mundial en Uruguay, constituyó la final del Primer Mundial.
Pablo Dorado a los 12 minutos abrió el tanteador para Uruguay. Carlos Peucelle empató el partido a los 20 y Guillermo Stábile puso en ganancia a los argentinos a los 37. En la segunda etapa Pedro Cea igualó el partido a los 57 minutos y Santos Iriarte a los 68 con un gran remate desde fuera del área colocó en ganancia a los uruguayos.
Cuando el partido moría el Manco Castro con golpe de cabeza selló el 4 a 2 definitivo.
Los uruguayos festejaron saludando la bandera que subió al mástil de la Torre de los Homenajes. La copa del mundo que estaba en poder de la Asociación del 5 de julio, no se entregó en la cancha.
En la vuelta olímpica se observa que los jugadores portaron otro trofeo. Las investigaciones realizadas hasta la actualidad no han podido descifrar lo ocurrido ...