Es una de aquellas historias que te dejan pensando …como? Y de donde? Y surge la magia …
... la magia de un movimiento dentro de la historia de la aviación, llamados “barnstormers” (por su pericia de pasar en medio de los graneros con sus biplanos), que realizaban las más arriesgadas acrobacias, que dieron pie a los "wing walkers" (caminantes por el ala) y pericias que hoy ni nos imaginaríamos, sin arneses, sin ningún tipo de alambres .... terminaron siendo prohibidos en 1929 por lo peligroso que resultaban para gente en el aire y tierra ….

Lilian Boyer, en 1921, tenía 19 años, soñaba con aviones, trabajaba como camarera de un restaurante, y todo lo que hacían los aviones. Viéndlos desde tierra, le encantaba …
Jamás se había subido a uno … no tenía posibilidades, ganando $ 0.75 por día en su trabajo, era un sueño inalcanzable.

Pero las cosas pasan, un buen día, dos clientes del restaurante, al enterarse de su obsesión con la aviación, invitaron a Lilian para que volara con ellos en un biplano …
Para hacer la historia corta … en el segundo vuelo que hicieron, sin aviso, salió de la carlinga (donde van pilotos/pasajeros) y sin ningún tipo de protección, comenzó a caminar por una de las alas del avión, a más de 1200 pies de altura.

Comienza la leyenda
Los amigos de Lilian, viendo que no tenía temor alguno, y dominaba las alturas con seguridad y presteza, consiguieron recolectar un dinero, y pagarle clases con el Teniente Billy Brock, veterano piloto de la Primera Guerra y uno de los “Barnstormers”, el entrenamiento duró 5 meses.
Y Lilian, pasó de ganar 0.75 centavos diarios a cobrar miles de dólares por sus shows, llegando a totalizar 15 mil dólares en un mes!! Ojo! Esto en 1923 !
Hizo muchísimas acrobacias, como podemos ver en este video:
- 352 shows en 41 estados de los USA
- 143 saltos de vehículo a avión
- 75 saltos de avión a avión aferrándose con los dientes
- 37 saltos de paracaídas, 13 dentro del Lago Erie.
Arriesgadísimo!! Pero saben que es lo más disparatado de todo esto?
Jamás sufrió un rasguño … murió de muerte natural, en una vejez confortable, a los 88 años en San Diego, California, en 1989.
Leticio vivía desde hacía diez años con su esposa, a la que amaba con la misma intensidad que el primer día, o quizás todavía más, y con su suegra … a la que aborrecía también con la misma intensidad con la que la había venido aborreciendo todos esos años, o incluso más.
Alguna vez llevó a algún (a) novio (a) a cenar al “Gran Bonanza” sobre el Bulevar de los Héroes con entrada extra por la primera poniente.
Oficialmente, nuestro país tiene casi 2 millones de cibernautas, gente conectada a internet, gente que a diario consume (oficialmente) un promedio de más de 59 minutos de conexión en línea … extraoficialmente, son muy pocos los que no están conectados 24/7.