
Un amanecer contigo
sería una mezcla de piña colada,
vino y agua salada…
Porque eres sutil y salvaje,
sensible y rudimentario, fuerte y cruel…
Pobre de mí que al verte suspiro,
con una sonrisa de tus labios muero…
Déjame mirarte como ayer,
amarte, como te amo desde la primera vez
que vi tus ojos y el color de tu piel…
Dime que soy tu primera vez,
porque en algo lo he de ser…
Tu primer amor de ayer,
Tu primer infidelidad no cumplida,
La primera que esperé por tanto tiempo
que me pudieras ver.
La primera que te dice que te ama y que no puede ser….
en algo dime ¿soy tu primera vez?
Tú, besos fríos, delicioso manjar…
Te quiero mío, aunque tenga que pecar…
Anne Bolena es quizás la más famosa de las seis esposas del rey Enrique VIII. Se casó con el monarca británico en 1533 y pronto dio a luz a una hija, seguida del aborto espontáneo de un hijo que nació muerto. El "fracaso" de Anne en producir un heredero varón finalmente llevó a Enrique a acusar a su esposa de seducirlo usando brujería.

Cuando moría el siglo pasado, exactamente en 1997, tuve conciencia de que los computadores habían llegado para quedarse. Supe también que la nueva tecnología me costaba un mundo (por no decir otra palabra), pero era mi trabajo, así que contraté un informático para que me guiara.

En la Antigua Roma, tu nacimiento determinaba tu destino. Los hijos de la clase dominante ascendieron de rango para convertirse en cónsules, senadores y emperadores.