Quemaste con tu calor cada poro de mi piel,
en la que tatuaste con besos interminables
tu nombre en mis deseos...
te quedaste atado a mis ganas de madrugadas,
te quedaste impregnado en mis labios húmedos por ti,
te quedaste atrapado en el silencio de mis gemidos,
así me quemaste sol de mis días de lluvia...
Volaste conmigo en horas de placer,
llenaste de sueños noches de magia,
supiste llegar hasta donde nadie pudo dentro de mi
me voy y te llevo conmigo
porque vas en ese susurro, en ese instante donde
fuimos uno solo en la locura, donde nuestros
cuerpos se perdieron tantas veces … pero que supieron
encontrarse una y otra vez, tras varios intentos de despedida...
Entre el silencio que nos ausentó
te dejo entre versos las caricias, que un día vivimos,
y que jamás se repitieron...
te dejo entre líneas las sonrisas del placer que provocaste,
con las que te recordaré en algún momento ...
te dejo entre puntos suspensivos, la sonrisa de un hasta siempre
con la piel llena aun de deseos por ti...
Te llevo en mi maleta de sueños cumplidos,
te llevo conmigo en silencio,
te dejo los personajes que nacieron para ti, entre sombras y caricias
te dejo el sonido de un hasta siempre,
para las noches inquietas, donde la luna podrá contarte
que dejaste huellas imborrables...
hasta siempre, porque así es tu marca para siempre.

Algunos pueden pensar que el comportamiento sexual de los antiguos egipcios está muy alejado del del mundo moderno, pero cuando se trata de los conceptos básicos del amor, el sexo y el matrimonio, su comportamiento es bastante familiar. Mostraron las mismas dudas, miedos y motivaciones, y todo lo que separa a los antiguos egipcios del mundo moderno es la manera actuaron sobre tales emociones.

Tu y tus armas en perfecta combinacion , con estrategia de pasion natural haces todo para que vaya
cayendo una vez mas entre tus manos,
rendida en voluntad, desesperada de deseos ante ti, dejandome llevar con el ritmo de tus tretas, envueltas en caricias y locura de besos.