
Nunca fui yo
o demasiado yo
siempre fui otros
otros que de manera
coercitiva
constante
repetitiva
me invitaba a asumir la misma vida ...
Desde mi tierna niñez
infancia
nunca fui yo el niño
rodillas sucias
zapatos lodosos
que quería
sino el perfecto
correcto
comportamiento
modelo
anhelo
de mis padres
y abuelos.
De joven adolescente
piel ardiente
deseo inclemente
nunca fui el semental
de mis propios sueños
sino el estudiante ideal
circunspecto
aplicado y ejemplo
que soñaron en mi nombre
profesores
y maestros.
Hasta quel legué a una fase
meridiana de mi vida
donde ya no fue imperante
importante
rendirle a nadie pleitesía
y fui por fin
el gerente general de mi propia vida
y grité cabrones !
y grité mierda !
fui tanto radical de derecha
como de izquierda
liberal y conservador
hice y deshice el amor
a mi antojo
hasta que tu
Princesa de mis sueños
asomaste a mis ojos ...
Entonces una vez más
dejé de ser yo
para transformarme
en lo que tu
anhelabas
buscabas
moldeabas
con la propia arcilla
de tus propios sueños
fui lo que quisiste
igual que antes
alguien siempre quiso
pero la transmutación
no te satisfizo
y hoy vago
errante por las azoteas
refugiado en la oscuridad
en la noche azalea
buscando
que nadie me vea
buscando a aquel que fui
antes de ti

Esa es la principal característica de las pilas. Que son como el papel higiénico, las toallas sanitarias, o como la paciencia de las madres; solamente nos acordamos de ellas cuando se acaban y no tenemos ninguna a la mano. Tú estás escuchando tu walkman lleno de felicidad y de repente Justin Bieber se convierte en la Just In and not Sober: se oye cantando como borracho de cuneta.
Desde el 800 hasta el 1100 de Nuestra Era, muchos escandinavos se marcharon para buscar fortuna en otros lugares. Los vikingos, o escandinavos ("northmen"), invadieron lugares costeros británicos, especialmente monasterios indefensos.

Decía el gran escritor Oscar Wilde “Un buen amigo, es aquel que te clava la puñalada mirándote a los ojos”, George Orwell, solía apostrofar “Vivimos en el mundo de la mentira universal, por lo cual cualquiera que diga la verdad, se convierte de inmediato en un revolucionario”, para rematar el gran dramaturgo español Jardiel Poncela citaba “La objetividad, es el primer paso a la mala educación”.