Por una vez dame de beber,
la última gota de vida y placer
antes de morir entra a mi piel.
Vibra con tu sonrisa…
Imprégname de una vez
los besos más deseados,
las caricias más plenas,
deseos deliciosos,
tu lujuria y tú ser.
Muérdeme los labios, bésame…
Aprieta mi cintura, mis senos también,
desliza tus manos temblorosas por toda mi piel,
roza con tu lengua espacios ardientes,
los que solo tú puedes ver.
Deja tu sexo extenderse,
en la oscuridad plena de mi vientre,
manteniendo esa llama creciente,
brotando como fuerza ardiente,
a pulso de besos y caricias impacientes.
No olvides mis miedos,
virginal morada de tus deseos,
cuenca pacífica de tus besos,
obstáculo perfecto para llegar a venus,
monte eterno de tu infinita pasión,
premio Nobel de tu ilusión.
Un compendioso y muy profesional estudio de la Universidad de Bullshit, de la cual me precio de poseer un post grado, de tan prestigioso centro educativo tengo diploma, medallas, seminarios, talleres (bueno eso los hice en la 29, allá por San Miguelito).

A inicio de los setentas, yo era pianista de un bar, Rita era la mesera, era un bar pequeño, lo suficientemente grande para que mi piano se escuchara pero demasiado pequeño para los sueños de Rita…
Le pasamos echando a la culpa al 2020, por el Covid19, las muertes, la proliferación de los caprichos políticos, no como estrategia sino por ignorancia, aunque tendemos a olvidar que los países que tomaron iniciativas al respecto ( que fueron más buxos, pues) terminaron el 2020 ya vacunando …
