A las diez de la mañana,
cuando todo se calienta;
tu brotas en lo profundo …
…. en mis pensamientos, en mi razón
y pienso, dónde estará…
el pozo donde tu dulzura se aloca,
y si tan solo me acerco y me tocas
¿hasta dónde podríamos llegar?
Con tu mirada y mi amor,
con tu deseo y mi pasión,
tu sutileza rudimentaria
que de mi piel se alimente,
y tu rudeza me tome,
y en tu mirada perderme...
Ven mi tierno extraño,
acompáñame a mirar lo verde del campo,
llévame a beber el rocío
que moja la tierra, las flores al amanecer,
el azul de tu aroma de cedros
el deseo con que me miras
cuando me quieres amar,
y tocar mi plenitud de mujer,
llenarte con mi aliento de miel;
apriétame el alma en un abrazo,
que te deje mudo, que brote por mí el amor,
tómame y deja que la vida pase ...
Besa, mi dulce amor, cada poro de mí,
aliméntame de ti, déjame quedarme contigo,
morir en un suspiro tuyo
con el que se debilite mi corazón,
mi espíritu se llene de tu energía,
nos fundamos tan solo en uno
cómo solo tú y yo podríamos hacerlo,
sintiendo que el tiempo no pasa
que el amor nos abraza
y ya no somos más dos,
dame un beso eterno y permíteme amor
una vez más y para siempre,
en tu mirada perderme.


Para hacer “esas cosas” (llamaremos así “esas cosas” a lo que comúnmente denominamos como …. eh …. “esas cosas”), los salvadoreños ocupamos una serie de locaciones físicas, estacionarias o ambulatorias.

El Niño en desarrollo ya está cambiando dramáticamente el clima de la Tierra, alterando los patrones de precipitación y elevando las temperaturas cada vez más. Los meteorólogos dicen que es solo cuestión de tiempo antes de que la llegada de El Niño sea oficial, y existe la preocupación de que pueda provocar un clima extremo sin precedentes.