A las diez de la mañana,
cuando todo se calienta;
tu brotas en lo profundo …
…. en mis pensamientos, en mi razón
y pienso, dónde estará…
el pozo donde tu dulzura se aloca,
y si tan solo me acerco y me tocas
¿hasta dónde podríamos llegar?
Con tu mirada y mi amor,
con tu deseo y mi pasión,
tu sutileza rudimentaria
que de mi piel se alimente,
y tu rudeza me tome,
y en tu mirada perderme...
Ven mi tierno extraño,
acompáñame a mirar lo verde del campo,
llévame a beber el rocío
que moja la tierra, las flores al amanecer,
el azul de tu aroma de cedros
el deseo con que me miras
cuando me quieres amar,
y tocar mi plenitud de mujer,
llenarte con mi aliento de miel;
apriétame el alma en un abrazo,
que te deje mudo, que brote por mí el amor,
tómame y deja que la vida pase ...
Besa, mi dulce amor, cada poro de mí,
aliméntame de ti, déjame quedarme contigo,
morir en un suspiro tuyo
con el que se debilite mi corazón,
mi espíritu se llene de tu energía,
nos fundamos tan solo en uno
cómo solo tú y yo podríamos hacerlo,
sintiendo que el tiempo no pasa
que el amor nos abraza
y ya no somos más dos,
dame un beso eterno y permíteme amor
una vez más y para siempre,
en tu mirada perderme.
Me miró con esos típicos ojos acuosos, rellenos de tiempo, anécdotas y sabiduría, interrumpió el relato, y me preguntó …
- Que parte de lo que te estoy explicando no has entendido?

Hemos caído en el mal hábito de criticar, despotricar y no proponer soluciones, seamos sinceros… no solo es lo que yo hago en este blog, sino lo que hacemos todos los salvadoreños, troles, en redes, sin excepción

Resulta que el gran profesor Dietrich Buxtehude, aceptó a Johann S. Bach como discípulo, pero le puso como condición, casarse con su hija Margreta. Mucho era el amor de Bach por el órgano y mucha su admiración por el profe … pero la tal Margreta era una solterona sin perspectiva de casarse … tenía ya 30 años !