Temblando una vez más contigo
cobijándome con tu piel,
Tan áspera y profunda
En su humedad repentina
que me toca, me inunda,
tan pura y clara como el cáliz
que purifica todo dentro de mí…
Arrebatado tú conmigo,
como arreboles de vacío y placer
desnudo alazán al viento,
dueño y señor de tus sentimientos,
Dulce néctar
que se niega y se aleja,
pesadumbradamente cada día más…
de mis plenilunios y desvelos…
Éstos mis deseos oscuros,
locos y turbios deseos de ti
acoplándose al espacio, a ese infinito
que se acorta solo para tenerte,
solo para perderte en mí
como si en un instante mágico de cada día
solo con amarte, con tenerte y entregarme …
Nos bebimos el cáliz, el néctar, el amor…
Me remito, a un problema que está conmocionando el planeta, más allá de todas las pandemias, los periódicos que cito a pie del artículo dan a conocer un problema que se había dado en gran escala, en los hoteles y parques temáticos de Disney …
Por increíble que parezca, el latinoamericano moderno promedio dedica más horas a su trabajo que el campesino medieval promedio.Si bien muchas personas se sienten presionadas a trabajar muchas horas, incluso las víctimas más afectadas por la “economìa de presión por resultados” pueden asumir que al menos no trabajan tan duro como un campesino medieval.

Las heridas del alma, son cicatrices que las actitudes del mundo … van dejando en nuestra sensibilidad, no sé, puede ser que eso le pasara a la niña que pintaba corazones en los muros.