
Usted es tan linda que me lastima
o sea, tu intromisión en mi espectro visual, me produce una cierta …como se dice ?
... una dolencia visual, una distrofia de Fuchs, una abrasión de mi campo óptico …
esto sucede porque yo te veo de la manera en que no te ve el resto del mundo,
veo desde afuera tu belleza de adentro y desde muy adentro tu belleza de afuera
que dicho sea de paso …es la que todos aprecian
y aun así no logro expulsarte
afuera de mis adentros,
así que en silencio
a diario
y sin mayor desparpajo
me dedico a admirarte y mirarte
me dedico a amarte y desamarte
me dedico a quererte …
Eso si, muy para mi, ajeno a las vueltas del planeta
que me cachetea a diario con sus bonos de rescates y templos que explotan en Sri Lanka
dólares que caen en Argentina
y la miseria nuestra de cada día
con sus políticos y chanchadas
con sus crímenes y falta de soluciones
con sus “te debo” y “no te pago”
con sus “no hay” pero “nos urge que haya”.
Aun así el planeta tiene sus puntos positivos
uno de ellos es que te incluye,
sos insultantemente linda
y jamás debe de olvidar
aunque no lo diga
aunque no se sepa
que te quiero
te quiero yo
y el mundo que nos rodea …
Aunque el mundo que nos rodea
siga con esa insultante y recurrente impertinencia
de entrometerse en lo que no le importa ….
En 1944, el Dictador Maximiliano Hernández Martínez, después de la emancipación de todo el pueblo salvadoreño, con huelgas de brazos caídos, levantamientos públicos, verdaderas manifestaciones populares, entendió, que El Salvador ya no lo quería más como Jefe de Estado, que ya se había cansado del “brujo de las aguas azules”, por lo que después de aferrarse al poder … renunció en un comunicado y se despidió con esta frase …

Es realmente sorprendente …
Cada 1 de junio, de cada cinco años, un nuevo Presidente se juramenta, e invariablemente, sea de izquierdas o derechas, alcohólico o abstemio, hetero u homo, lanzallamas o traga sables, demócrata o fascista, se llena la boca con la misma frase …

“Dios... – me dije – este es el inicio del verdadero infierno.” Noche del 24 de marzo de 1980, cuando por teléfono me comunicaron el asesinato de Monseñor.