
Usted es tan linda que me lastima
o sea, tu intromisión en mi espectro visual, me produce una cierta …como se dice ?
... una dolencia visual, una distrofia de Fuchs, una abrasión de mi campo óptico …
esto sucede porque yo te veo de la manera en que no te ve el resto del mundo,
veo desde afuera tu belleza de adentro y desde muy adentro tu belleza de afuera
que dicho sea de paso …es la que todos aprecian
y aun así no logro expulsarte
afuera de mis adentros,
así que en silencio
a diario
y sin mayor desparpajo
me dedico a admirarte y mirarte
me dedico a amarte y desamarte
me dedico a quererte …
Eso si, muy para mi, ajeno a las vueltas del planeta
que me cachetea a diario con sus bonos de rescates y templos que explotan en Sri Lanka
dólares que caen en Argentina
y la miseria nuestra de cada día
con sus políticos y chanchadas
con sus crímenes y falta de soluciones
con sus “te debo” y “no te pago”
con sus “no hay” pero “nos urge que haya”.
Aun así el planeta tiene sus puntos positivos
uno de ellos es que te incluye,
sos insultantemente linda
y jamás debe de olvidar
aunque no lo diga
aunque no se sepa
que te quiero
te quiero yo
y el mundo que nos rodea …
Aunque el mundo que nos rodea
siga con esa insultante y recurrente impertinencia
de entrometerse en lo que no le importa ….
Usted se preguntará … si soy tan buen ladrón, como es que estoy preso ?
La señorita se llamaba Amanda, tenía el pelo largo y recogido en una cola de caballo. Llevaba una mochila pequeña en la espalda. Pasó llorando por el andén izquierdo de la estación del metro, y de las diecisiete personas que cruzó en el camino, doce la escucharon llorar claramente, porque no era un llanto contenido; era un desahogo ... desgarrador.

“Todos metemos la pata, es automático, abrimos la boca y metemos la pata, claro en la medida que hablemos menos, meteremos menos la pata … pero como le pedimos a un presidente que hable menos ?” (Filósofo usuluteco anónimo).