A Usted
la tengo amarrada a mis anhelos
a mis ganas de sentir
a mi imperante, insustituible, indispensable, caótica y urgente
necesidad de una mínima muestra de afecto ...
A mis sueños
a mis delirios húmedos llenos de placer
a usted
la tengo presente en cada instante
cuando la pasión se conjuga con el encuentro pendiente
a usted
la llevo en cada nota de emoción que mi piel impone
justamente después de simplemente pensarte
porque no es necesaria la invasión continua

Si, a usted
la llevo presente en la ruta de lo inconquistable
totalmente deseable y terriblemente necesario
solo es una forma de decirle a usted
la pienso, repienso y siento en tardes
donde se acumulan estos males impredecibles
inesperados y totalmente arrebatadores
que la hacen a usted
dueña de mis sueños
habitante único de mi propio mundo de letras
e ilusiones mezcladas,
personaje inamovible de los deseos de mi piel
a usted
le dejo esta nota
circunstancial y de pasada ….
…. por el simple hecho
de ser Usted.
Último, el peor… y lo más triste… saber que es cierto. “Sos un idiota” piensa uno y todos, y no falta el altanero ganador que palmeándote la espalda, como si fueras un pobre infeliz te dice:

El día 5 de noviembre de 1811, cuando José Matías Delgado, sonó las campanas de la Iglesia La Merced para dar el Primer grito de Independencia, probablemente no gritó nada, probablemente no estaba ahí sino en el Cabildo y la torre de La Merced ni siquiera tenía campana todavía, es más, puede ser que el mentado grito no se diera nunca.

Ya está lista la chimenea simbólica que se ubica para estas fechas sobre la capilla Sixtina para anunciar a los feligreses, si hay humo blanco o negro, si hay o no hay Papa … ésta es semana de cónclave y conviene conocer un cachito más al respecto.