A Usted
la tengo amarrada a mis anhelos
a mis ganas de sentir
a mi imperante, insustituible, indispensable, caótica y urgente
necesidad de una mínima muestra de afecto ...
A mis sueños
a mis delirios húmedos llenos de placer
a usted
la tengo presente en cada instante
cuando la pasión se conjuga con el encuentro pendiente
a usted
la llevo en cada nota de emoción que mi piel impone
justamente después de simplemente pensarte
porque no es necesaria la invasión continua

Si, a usted
la llevo presente en la ruta de lo inconquistable
totalmente deseable y terriblemente necesario
solo es una forma de decirle a usted
la pienso, repienso y siento en tardes
donde se acumulan estos males impredecibles
inesperados y totalmente arrebatadores
que la hacen a usted
dueña de mis sueños
habitante único de mi propio mundo de letras
e ilusiones mezcladas,
personaje inamovible de los deseos de mi piel
a usted
le dejo esta nota
circunstancial y de pasada ….
…. por el simple hecho
de ser Usted.
A pocos días de cumplir sus siete años de edad, Javi le pidió a sus padres, de regalo, lo que más le apasionaba en el mundo: un juego de magia.
Siempre lo he dicho, en TV inclusive varias veces, que a la pareja la asesinan los hijos, o sea, se transforma en otro tipo de amor, familiar … pero la frase se ha convertido ya en acto criminal en 1er grado, hoy a la pareja la asesinan, no los hijos …sino Netflix.
Soy fanático de las Leyes de Murphy, como podrá darse cuenta cualquier cristiano (musulmán, judío, budista, etc.) que lea este blog. Por lo general la “murphyología” se aplica a cosas de trabajo y similares, hoy se me ocurrió meternos más en como Murphy y su ley (“Todo lo que puede salir mal, saldrá peor”) afecta en el ámbito hogareño.