Amor, me reventaron a patadas, bien dadas, descaradas, el árbitro no pitó nada, chanchada, casi me dan con una granada, amada; regreso a casa maltrecho, deshecho, contrahecho, no por andar de peperecho, por tu mirada sospecho, no es el hecho, no vengo de otro lecho, no es mi techo, a lo hecho pecho, es el fútbol y sus derechos, medio torcidos pero es un hecho, me reventaron el antepecho, a pelotazo de despecho
… no me castigues con el tuyo.
Roxy, sobame el coxis …

Ya sabés las habladurías, en este cantón de porquería, lo practica la mayoría, no importa el status y la categoría, cualquier Judas dispara la artillería, se habla sin dicotomía, policromía, sin decir ni esta boca es mía; pueblo chico infierno grande, todo se dice porque todo se sabe, cabe, esa es la clave, se miente más sobre aquello que es más grave, en bocas enfermas el chambre es jarabe, no existe títere con cabeza que no se menoscabe, se fotografía se filma y no hay plática que no se grabe, lo que mal empieza no hay forma de evitar que mal acabe, decapitan al payaso a golpe de sable …
… pero yo no juego en esa liga, juego en la de veteranos
Roxy, sobame el coxis …
Que del coxis conecta el sacro, y el dolor es macro, no es ningún simulacro, patadas de alto impacto, compacto, contacto, bah …sin tacto, te pegan en el punto exacto, quedo estúpidamente estupefacto, miro al cielo y veo el artefacto, los miro me miran o me retracto?, si somos un universo tan grande, porque nos peleamos por un pedacito de paso?; corriendo como enfermos tras un balón, agarrándonos de la camisa del pantalón, buscando peligro de gol, como locos en un callejón, en un estadio o en un corralón, tratando de no pasar un papelón, que el “6” no te deje parado como un chambón, chillón, le pegué primero pero sin intención, el me devolvió semejante trompón, y ahí se armó el follón, tipo motín de prisión, como si fuera un malón, éramos veinte pero parecíamos un millón, no importaba ya el uniforme ni el batallón, guerra abierta gran conmoción, o mataba o moría yo …

… vengo tarde, golpeado, exhausto, pero no vengo de brazos ajenos …
Roxy, sobame el coxis …

Hemos perdido los valores, nos inundan los malos olores, que cuando no llueve se ponen peores, pero siguen regenteando “majestades y lores”, desde hace 120 años hasta hoy salvo algunas vagas excepciones (una?), sin dones y condones, no existen las buenas relaciones, solo intrigas y traiciones, insultos y maldiciones, la generosidad y solidaridad se fueron de vacaciones, se rompen calles y ponen semáforosobsoletossolo para que circulen los señores, mientras se prestan millones, se escapan entre nuestros dedos como ilusiones; las penas son de nosotros pero el pisto siempre es ajeno, como ajeno es el sueño, sin dueño, de trabajar con dignidad y sin fruncir el ceño, pescar desde la orilla como buen ribereño, y no en buques con dinamita que matan hasta los peces pequeños, no progresamos aunque pongamos empeño, y pasamos visitando las casas de empeño, no somos escandinavos ni mejicanos ni brasileños, somos salvadoreños, héroes de futbol playa y nada más …
… tal vez lo que me duele es la realidad …
… acá nosotros, allá ellos …
dan solo para recibir
lo que equivale decir
negociar para subir
y cada tanto compartir en una fiesta
con aquellos que nunca están invitados
Roxy, sobame el coxis
“El agua no se le niega ni a los presos” – decía un buen amigo, cada vez que alguien le pedía en su casa, un vaso de agua, o cuando nos dedicábamos al buceo, una botellita de agua.

Yo quería escribirles, acerca de una de las cosas que más nos gusta atesorar a los seres humanos y que, sin embargo, no da la felicidad: o sea no vamos de escribir de dinero …sino de bolsas de plástico.

Debajo del zapato viejo con tres días de uso, los calcetines sucios y tu mirada enfocada hacia ninguna parte, un pedazo de periódico de ayer, reza la noticia ... y habla de ti ...“Mala madre” ... dice.
En el puesto de la policía, donde cumples tus setenta y dos horas en una banca vieja de madera, la gente pasa, va y sale, apurada haciendo nada, encargada de todo, conversadores de cafetería, pero les queda chance para señalarte ... “Mala madre” ... dicen.