
Estar aquí entre tus brazos, es el aliciente ideal, viviendo esos silencios pendientes, hace que me conecte una y otra vez a ti, que no exista nada más placentero que sentir tus labios regalando besos, por mi piel, que hacen que tiemble de deseos por ti, mas que ayer mejor que antes.
No sé, si entiendes la magia que provocas dentro de mí, no sé si tienes percepción de como desarmar mi coraza de seguridad, con solo sentirte cerca, respirando sobre mi piel. No se si tienes consciencia al momento de entregarte así, tan entero tan pleno mi amante perfecto.

A tu lado es tan fácil, hacer la entrega sin reservas, la entrega total, dejar que todo fluya para ti, ante la humedad que provocas, con tu encanto de siempre que vuelve adictiva la pasión entre tu y un encuentro más; dentro de la línea de vivirlo otra vez, como antes, como hoy, como siempre.
Estar aquí enredada en tus besos intensos, renueva mis sentidos, mi placer, activas todo el sistema en pausa con cada caricia que parece dibujaste en un trazo, o en un acorde de tus cuerdas.

Estar aquí entre tus brazos después de entregarnos, provoca que seas siempre la pasión pendiente, la sonrisa que aparece como una caricia en los silencios, fieles compañeros de nuestros mundos, estar aquí entre tus brazos te hace insuperablemente ideal para mi mundo.
Por eso contigo, simplemente merece la vida y el riesgo ...
... vivirlo otra vez.

Oh frondosa espesura de placer! Prólogo a las máximas sensaciones posibles, palpables, plausibles, profundas, predecibles pero nunca repetibles…. Vellosa hondonada que en el quiebre de las más deliciosas curvaturas, conduces al epicentro del estallido donde tantos hombres hemos perdido literalmente la razón, lo que equivale a decir, nos hemos descerebrado…

De todos los héroes de mi infancia, nunca fui muy adepto a Supermanes ni Batmans ni Capitanes América, aunque mi incipiente pubertad me hacía un poco “fan” de la Mujer Maravilla, por razones hormonales obvias, mi “héroe” particular era mi tío Heráclito.
Entre aquellos de tripa de brontosaurio, amarrados con pita al extremo que se usaban en la era de las cavernas, hasta los que hoy nos ofrecen de colores, sabores, ultra – mega sensibles … han pasado 12 000 años ! (Tal vez más).