
Estar aquí entre tus brazos, es el aliciente ideal, viviendo esos silencios pendientes, hace que me conecte una y otra vez a ti, que no exista nada más placentero que sentir tus labios regalando besos, por mi piel, que hacen que tiemble de deseos por ti, mas que ayer mejor que antes.
No sé, si entiendes la magia que provocas dentro de mí, no sé si tienes percepción de como desarmar mi coraza de seguridad, con solo sentirte cerca, respirando sobre mi piel. No se si tienes consciencia al momento de entregarte así, tan entero tan pleno mi amante perfecto.

A tu lado es tan fácil, hacer la entrega sin reservas, la entrega total, dejar que todo fluya para ti, ante la humedad que provocas, con tu encanto de siempre que vuelve adictiva la pasión entre tu y un encuentro más; dentro de la línea de vivirlo otra vez, como antes, como hoy, como siempre.
Estar aquí enredada en tus besos intensos, renueva mis sentidos, mi placer, activas todo el sistema en pausa con cada caricia que parece dibujaste en un trazo, o en un acorde de tus cuerdas.

Estar aquí entre tus brazos después de entregarnos, provoca que seas siempre la pasión pendiente, la sonrisa que aparece como una caricia en los silencios, fieles compañeros de nuestros mundos, estar aquí entre tus brazos te hace insuperablemente ideal para mi mundo.
Por eso contigo, simplemente merece la vida y el riesgo ...
... vivirlo otra vez.
La diferencia es muy sencilla de distinguir, los borrachos de popularidad, necesitan tener su legión de aplaudidores, así como lo velorios antiguos tenían sus plañideras, o sea aquellas señoras a las que pagaban, simplemente por llorar, aun sin conocer al difunto … es igual
… estaríamos muchísimo más jodidos de lo que de hecho ya estamos, con estas campañas políticas de “pego y devuelvo” pero carente de propuestas, de “sos igual que Funes” y “devuelvan lo robado” pero nadie devuelve nada … y aunque lo hicieran, sería solo para que se lo robaran otra vez …

Roma fue y será eterna, tras la Caída de Constantinopla que aquí describimos, surgía un tal Miguel Romanov, en Rusia, que asume el poder bajo el título de Zar, como contracción de “C´zar” o sea un César, amantes del esplendor de Roma, ese título se mantendría hasta 1918 … y ojo que el “Sha” de Persia, sigue el camino en el Siglo XIX y XX ….