
Estar aquí entre tus brazos, es el aliciente ideal, viviendo esos silencios pendientes, hace que me conecte una y otra vez a ti, que no exista nada más placentero que sentir tus labios regalando besos, por mi piel, que hacen que tiemble de deseos por ti, mas que ayer mejor que antes.
No sé, si entiendes la magia que provocas dentro de mí, no sé si tienes percepción de como desarmar mi coraza de seguridad, con solo sentirte cerca, respirando sobre mi piel. No se si tienes consciencia al momento de entregarte así, tan entero tan pleno mi amante perfecto.

A tu lado es tan fácil, hacer la entrega sin reservas, la entrega total, dejar que todo fluya para ti, ante la humedad que provocas, con tu encanto de siempre que vuelve adictiva la pasión entre tu y un encuentro más; dentro de la línea de vivirlo otra vez, como antes, como hoy, como siempre.
Estar aquí enredada en tus besos intensos, renueva mis sentidos, mi placer, activas todo el sistema en pausa con cada caricia que parece dibujaste en un trazo, o en un acorde de tus cuerdas.

Estar aquí entre tus brazos después de entregarnos, provoca que seas siempre la pasión pendiente, la sonrisa que aparece como una caricia en los silencios, fieles compañeros de nuestros mundos, estar aquí entre tus brazos te hace insuperablemente ideal para mi mundo.
Por eso contigo, simplemente merece la vida y el riesgo ...
... vivirlo otra vez.

Aunque no parezca cierto, era una pregunta recurrente de cada uno de mis hijos en sus tiernas edades, cuando sus mentes cándidas no alcanzaban a discernir la verdad, entre toda la fantasía que rodea a la Navidad.
Nos pasamos desde nuestras pre púberes e inocentes, cándidas infancias, recibiendo escarmiento tras escarmiento al respecto … eso no se toca!
Escribir, por ejemplo, que mi cuerpo arde en el recuerdo de tu boca descubriendo rincones oscuros de mi piel. Excitarme con el susurro tórrido de tu voz a mi oído. Sentir el espasmo con el choque de tu pelvis desnuda en los poros húmedos de mi piel.