
Me pasa algo curioso contigo,
un algo que cada vez me atrapa más a ti,
me provoca, y hasta me despierta en otro cielo,
me llenas tanto de ti, que es imposible nollegar a sentirte mío,
cuando me haces tocar un cielo perfecto.
No hay límites en tu entrega, no los conoces, y yo he perdido
el temor a ellos entre tus brazos, y tus caricias traviesas,
esa locura que cada vez siento tan propia,
que despierta la mía, y me lleva a perderme en ti.
Aprendo contigo a dejar que nuestros cuerpos se amarren, se unan,
que no dejen pensar a la razón, porque ya es imposible que no se sientan,
esos deseos intensos de ser una y otra vez tuya en la entrega de siempre,
y es que sin coordinar tanto, resulta que eres tú a quien necesito sentir.

El hombre que hace magia con mi placer, el hombre del que tengo grabado
su sabor más allá de mi piel, porque vivo su esencia, no solo su presencia.
Mi Sol, perfecto que me quema con caricias, que inundan de fuego mi interior,
con cada beso a veces perverso, que adoro tanto como el tierno, dulce y tímido
que me despega de la tierra y me lleva a un propio cielo.

Me pasa algo curioso contigo, y es que
vas enseñándole a mi cuerpo, cada vez más a estar sediento de ti,
me vas cautivando siempre en esa magia extrema, de la que no quiero escapar,
asimismo, abres el camino que te pertenece, que siempre fue tuyo.
Me llenas tanto de ti, que seria un pecado no decirte
cuanto me gusta sentirme atrapada en ti, porque
Me pasa algo curioso contigo desde siempre.
Si sabés la repuesta correcta de un programa de TV, quédate callado, esperá el último segundo para taparle la boca a todos los que se equivocaron …por precipitados.

Esta es la carta de amor muy tierna, personal de un zapatero español, venido a nuestras tierras como fichaje estrella como volante ofensivo, gran número 10, que al final resultó un paquete (como todos) y sin trabajo ni pasaje de vuelta, se quedó con un changarro de venta y reparación de calzado en el Mercado …
El día que decidiste marcharte, me reventaste literalmente el corazón, te fuiste con uno de tus acostumbrados vestidos rojos, prometiendo no volver absolutamente nunca mas…