
Si me dices que escriba lo que quiero…
Quiero seducirte con el beso del deseo,
Quiero que me estremezcas con tus ganas,
Quiero vencer tu piel con mis manos,
Quiero que te arrebates en el deseo, te pierdas
Y me pierdas, sin razonamiento, deja que los deseos
Se impongan, nos dominen, nos atrapen
Quiero hacerte volar en el sin fin de los placeres
Acariciarte lentamente, hasta perderte en mí
Quiero hacerte volar, estando atada en tu piel,
Quiero que me hagas el amor, sin temor
Quiero que me muerdas y me invadas
Quiero acariciarte, envolverte en besos intensos,
Llevarte a cielos precisos, donde un mundo nos une…
Nos embriaga de humedad, nos penetra en el ritual
De la entrega sin medida…
Entra a mi profundidad, descubre la pasión
Que habita y reclama desde siempre tu nombre…
Tu presencia…tu esencia, déjame en mi piel
Este placer de amarte, de vivirte, sobrevivirte
Pero sobre todo satisfacerte, hasta donde yo sé…
que puedo llevarte

Sí: yo sé que por esta época hay un exceso de planes: firmar un acuerdo nacional (unilateral, por supuesto), mirar partidos de la selección, verlos perder otra vez, conseguir boletos del próximo artista que venga, ufa!
Vuelven las marchas Blancas!
Entre 1945 – 1950, comenzó en nuestro país, la labor – a veces institucional, como en el caso de Cihuatán, otras veces particular, como en el caso de Tazumal – de preservar, descubrir y excavar los antiguos centros y sitios ceremoniales/habitacionales arqueológicos de nuestro país.
Este siglo XXI y en particular estos últimos años, se han caracterizado por el ascenso a las primeras magistraturas o puestos de decisión política, por medios democráticos y constitucionales que en todo el siglo XX.