
Has sido el deseo por convicción
el refugio pleno de mi piel
el momento esperado por inspiración,
mi pasión por decisión.
Puedo hacer muchos vuelos distantes
que hagan parecer imposible el regreso,
sin embargo, el tatuaje de tus besos
hacen obligatoria mi pasión por decisión
Tal vez mis alas parezcan rotas,
mis ilusiones perdidas en un cielo oscuro
pero la entrega de tu esencia de hombre
me seduce una vez, más en mi pasión por decisión
Y trasciende cuando la decisión nos condena,
cuando tu cuerpo y el mío se entregan, por reclamo
cuando la fiesta del placer, nos pierde en la fantasía,
y en esta pasión por decisión , volvemos a vibrar
Mi pasión por decisión,
lleva tu nombre, por convicción
renueva el deseo por emoción y
condena la entrega por inspiración.
Te envío este escrito vía correo, confiado en lo que mi abuela dice ..”este servicio de correo es un infierno” y consciente que debes estar en el infierno, porque San Pedro debe haber tenido sus serias reservas de aceptarte en el Paraíso … ahí te va a llegar.
Nosotros, salvadoreños, solíamos ser, según decía Roque Dalton, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los que repararon la Flota del Pacífico, los que sembraron maíz en plena selva extranjera, los que construimos el canal de Panamá …

“¿Que más pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor…” (Alfredo Espino “Un Rancho y un lucero”)