Hoy mi cerebro tiene día libre, ya ratos que lo andaba mereciendo...
no tolero nada, ni siquiera estar conmigo, se han declarado en huelga mis sentidos
Hoy canto escupo, pataleo, hago todo lo que es feo
en resumen, hoy no es un día normal
para tanta soledad me sobra el tiempo, pero me falta vida.
No es que todo sea tan patético como estas líneas pudieran indicar
digamos, a manera de corolario, que no soplan vientos de levante
y sí hay corrientes de naufragio …
No es que esté envejeciendo, es que tengo a mi niño preso …
Y ese niño que alguna vez, en una de esas fui, no puede salir
lo tienen preso las idas de las preocupaciones y las vueltas de las angustias …
lo implacable del dime y lo procaz del direte
el vendaval de “no me olvides” y la leve brisa del “no hago más que olvidarte”
Y hoy quisiera dejar salir de su calabozo prisión
a ese niño que no fui y patear piedritas por la calle
me parece oír, una voz que me invita a algo así
vení, cantá, jugá, reí,
que no interesa lo que alrededor de nuestros espíritus pasa ….
la indiferencia hoy duerme en casa.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
pero me falta vida …
Hay una gran cantidad de cuentos que se han difundido en la cultura popular, que fueron producidos por los hermanos Grimm, Jacob Ludwig Grimm y Wilhelm Carl Grimm fueron académicos alemanes del estado de Hesse o Hessen a fines del siglo XVIII y principios y mediados del XIX, famosos por recopilar cuentos e historias del folclore antiguo de toda Alemania y áreas adyacentes.
(Para nuestros “queridos y eficientes empleados de Gobierno”, ojo, no todos, pero “varios algunos”.)
Para establecer los parangones que me llevan a resolver este dilema, en El Salvador, donde todos somos réplica de alguien, en el que King Flyp es una especie de Eminem local , La Choly es el Howard Stern salvadoreño, Atlético Marte es la versión nacional del Manchester United y Omar Angulo es el Bob Dylan cuscatleco, para la mayoría de la gente yo vengo a ser una suerte de Hugh Hefner usuluteco.