Hoy mi cerebro tiene día libre, ya ratos que lo andaba mereciendo...
no tolero nada, ni siquiera estar conmigo, se han declarado en huelga mis sentidos
Hoy canto escupo, pataleo, hago todo lo que es feo
en resumen, hoy no es un día normal
para tanta soledad me sobra el tiempo, pero me falta vida.
No es que todo sea tan patético como estas líneas pudieran indicar
digamos, a manera de corolario, que no soplan vientos de levante
y sí hay corrientes de naufragio …
No es que esté envejeciendo, es que tengo a mi niño preso …
Y ese niño que alguna vez, en una de esas fui, no puede salir
lo tienen preso las idas de las preocupaciones y las vueltas de las angustias …
lo implacable del dime y lo procaz del direte
el vendaval de “no me olvides” y la leve brisa del “no hago más que olvidarte”
Y hoy quisiera dejar salir de su calabozo prisión
a ese niño que no fui y patear piedritas por la calle
me parece oír, una voz que me invita a algo así
vení, cantá, jugá, reí,
que no interesa lo que alrededor de nuestros espíritus pasa ….
la indiferencia hoy duerme en casa.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
pero me falta vida …
Para el primer beso, según vimos ayer en este mismo blog, todo se sabe pero nada se conoce … necesitamos un Manual de Instrucciones !

(Historia tomada de la vida real, sucedió en enero 2014, en una ciudad pequeña de algún país centroamericano).
A Usted
la tengo amarrada a mis anhelos
a mis ganas de sentir
a mi imperante, insustituible, indispensable, caótica y urgente
necesidad de una mínima muestra de afecto ...