Ha llegado un deseo bastante propio,
es un deseo que dicta la piel ...
cada espacio de mi ser,
que va bajando la guardia,
que algún día mantuvo cautivo
el rincón,
donde solo tu
has llenado a plenitud.
Ha llegado un deseo, que lleva tu nombre,
que posiblemente dejaste grabado
en cada beso, que me diste,
en cada caricia con ruta propia
que diseñaste, como para robarme el aliento.
Ha llegado más constante este deseo,
donde sí te pienso me rindo y me doy por vencida,
entre el sabor de tus besos, y la pasión sin medida.
ha llegado a mi este deseo
que me atrapes en tu sueño,
que me desvistas el alma,
de nuevo en ese silencio
donde tus labios y los míos se empiezan a perder,
para llegar al mismo sitio donde
me encuentras y te encuentro..
atrápame en tu sueño, mientras el tiempo
nos empuja a encontrarnos...
mientras dentro de mi crece el deseo intenso,
que me vuelve perversa, que me hace traviesa,
atrápame en tu sueño,
porque aquí están las alas de la fantasía,
de una pasión propia, tatuada en tu piel y en la mía.
atrápame en tu sueño, en el más húmedo de ellos
siénteme un día más.

Y no era linda, o sea, no era una belleza, sino más bien todo lo contrario, con sus gafas gruesas y su cuerpo tan delgado y frágil no llamaba la atención de sus compañeros de universidad a su alrededor.

No debe de haber mayor tristeza que la de ser prisionero de tus propios temores, más aún que de tus propios captores …
No debe de haber mayor tristeza que la de no poder confiar en nadie, y mucho menos en los que están al servicio de prestarte una seguridad … confiable.

Retomando el tema de hace un par de semanas en Parte 1 http://www.danielrucks.com/index.php/cuento-breve/1086-exaltacion-de-la-flatulencia-parte-1
… hemos de decir, que lo de los gases mortales de Sansón, el Crepitante y el almirante Nelson, un poco como que exageran … no?