Ha llegado un deseo bastante propio,
es un deseo que dicta la piel ...
cada espacio de mi ser,
que va bajando la guardia,
que algún día mantuvo cautivo
el rincón,
donde solo tu
has llenado a plenitud.
Ha llegado un deseo, que lleva tu nombre,
que posiblemente dejaste grabado
en cada beso, que me diste,
en cada caricia con ruta propia
que diseñaste, como para robarme el aliento.
Ha llegado más constante este deseo,
donde sí te pienso me rindo y me doy por vencida,
entre el sabor de tus besos, y la pasión sin medida.
ha llegado a mi este deseo
que me atrapes en tu sueño,
que me desvistas el alma,
de nuevo en ese silencio
donde tus labios y los míos se empiezan a perder,
para llegar al mismo sitio donde
me encuentras y te encuentro..
atrápame en tu sueño, mientras el tiempo
nos empuja a encontrarnos...
mientras dentro de mi crece el deseo intenso,
que me vuelve perversa, que me hace traviesa,
atrápame en tu sueño,
porque aquí están las alas de la fantasía,
de una pasión propia, tatuada en tu piel y en la mía.
atrápame en tu sueño, en el más húmedo de ellos
siénteme un día más.

El escandalete del futbolista de la selección alemana Kevin Grosskreutz, orinando en una columna del hotel donde se alojaba su equipo, el Borussia Dormund, después de perder la Copa Alemana, lo que casi le cuesta que lo saquen del combinado teutón, reaviva una vieja polémica.

El nacimiento y desaparición de las naciones, al menos aquellas que más incidieron en el desarrollo de los siglo XX y XXI , vieron su final, total o parcial al acabar la Primera Guerra Mundial. 1918
Yugoslavia
Yugoslavia (Tierra de los Eslavos del Sur) estaba situada en Europa, en la parte centro-occidental de la península balcánica. Una vez parte del Imperio Austrohúngaro, Yugoslavia se estableció por primera vez en 1918, pero se le llamó el Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos.
“La lascivia no es amor, pero no hay amor sin lascivia.” (Mika Waltari).
“Cuando un hombre da una opinión sobre sexo, es un hombre, cuando una mujer da su opinión es una p..a” (Bette Davis).