No esquives tu hombría de mi ser
átame despacio a tu silueta,
apriétame con el calor de tus manos como brasas prendidas
Brasas que acarician como fuego ardiente
desatando por completo mi fuego
el fuego de mi pecho herido, que posee luego a mi vientre
tu calor me estremece y me empuja a desearte
como deseo tener tu vida en un instante previo
como suelen tenerlo esos fieros amantes …
Desearte, ¡Ah! vida mía, desearte es lo que más hago
aprisióname a este deseo o recórreme con tu hiel
Fina amargura que enlaza mi alma
como enlazas tú, mis piernas a tu cuerpo
tomando mi cintura como paral de viento,
vierte toda tu esencia en mí, quémame !
Arrastra a mi vientre a tenerte, sentirte
y amarme una vez más …
Hazlo ahora y después te vas
Resulta que ha salido un estudio de una Universidad “x” (no aclaran la fuente) realizado por un creador de software, llamado Virgil Griffith, que dice que aquellos jóvenes fanáticos del reggaetón, tienen un cociente (coeficiente, cuando lo dejamos de usar?) intelectual menor …

Tiene nada más y nada menos que 4.000 años la historia del chocolate comenzaron en la antigua Mesoamérica, lo que hoy es México. Es aquí donde se encontraron las primeras plantas de cacao. Los olmecas, una de las primeras civilizaciones de América Latina, fueron los primeros en convertir la planta del cacao en chocolate.

Más allá de todos los discursos triunfalistas, estadísticas chafas, diferentes versiones, dinero mal gastado, hay dos cosas muy ciertas: