Me fascinan tus besos,
fundidos con los besos míos...
Perderme en tu aliento
como en un suspiro, y así sin miedo
resbalar por tu piel...
Tu besándome toda,
yo devorando tu dulce miel....
Llegando a la cumbre de tu éxtasis,
el lugar preciso donde logro perderte...
perderte completo en lujuria y pasión
abrazando tu piel con fuego de amor...
Qué bien se siente tenerte en mi boca...
Causarte esas cosas que me vuelven loca...
Sentir como explotas y te inundas en mí,
Permíteme, extasiarme en ti …
dame un momento para satisfacer mis dudas...
cuánto placer te causa tenerme desnuda?
El padre del espantapájaros le heredó su puesto a su hijo espantapájaros, cuando su crucera de madera y relleno de paja y su saco viejo y grande y su sombrero raído no dieron más y sucumbieron al lodazal de una tormenta de Agosto.

Estudios avanzados de estupidología nacional (Ciencia que no existe, pero debería) han notado un incremento sustancial de casos de contagio al cotejar el año 1965 con los de medio siglo después

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.