Somos los reyes del últimahorismo
patrones de la improvisación
Jerarcas absolutos de “a lo que salga”
“ahí déjalo”, “se soluciona solo”, “lo arreglamos con tirro”
no solo en actividades cotidianas
sino en las más altas esferas gubernamentales
es más, sobre todo ahí …
es donde se da la más nefasta y holgazana improvisación.
Las leyes de la República se sancionan en un solo sentón
en madrugones
O en la última sesión de la gloriosa
“Asambeba Legislativa”
con los padres de la patria (prefiero ser huérfano)
hasta atrás
fondeados en sus curules
babeando sobre los borradores de la Sagrada Ley
los estertores de los whiskys cinta negra y vodkas Oval (más caro e importado)
que nosotros pagamos con nuestros impuestos
y ellos se autoregalan en bonos …

Mientras los cuatro que quedan despiertos
terminan arreglando el tamal a las cuatro de la madrugada.
La eficiencia es hija de la planificación
la mediocridad es hija de la improvisación
los fracasos siempre son huérfanos …
La transparencia nunca ha sido tan oscura
ni tan nula.
Eso si los viajecitos ya se los están repartiendo
como si fueran churritos Diana de una bolsa.
Esta es la tierra de “la culpa siempre la tiene el otro”
nadie es responsable de nada.
Ojos que no ven patean caca
y estamos en los umbrales de quedar hundidos hasta el cuello
en la mismísima mierd ...

El estudiantado de los setentas, en toda América Latina, estaba en ebullición, era revolucionario por imitación y en pocos casos por convicción, prueba de ello es que pocos de sus líderes pasaron a planos mayores.

Fue hace mucho tiempo…En la década de los treinta…
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que tiene la Santa Eduviges y todo Soya … bah todo el país , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el Reino de Valetodo.