
Solían decirme de niño, que lo único imposible en esta vida era morderse el codo .... mentiras! Más imposible es tratar de olvidarte mujer, es más difícil que meter un dragón en un frasquito…
Olvidarte es más difícil que cantarle una canción de cuna a un elefante bebé … a puros gritos…
Porque no existe un río del olvido, existe un mar de la memoria, y en ese mar desembocan todos los ríos del olvido del mundo y en sus aguas se diluye cualquier posibilidad de olvidar…
Y ahí quedan flotando recuerdos y naufragios, momentos felices y zozobras, pasiones e incertidumbres en fin, todas las astillas del madero con el que se construye un gran amor…
Olvidarte es más difícil que tomar un café con palillos ... (lo harán los japoneses?)
... que atrapar por los puños y ponerle una inyección a un mosquito… En fin, más difícil que morderse el codo o entrelazar los dedos de los pies…Así de complicado es olvidarte…
Por eso voy a zurcir bien la herida por donde escapa mi llorar, con una aguja perdida que busco en un pajar. Y al terminar la faena, voy a pasar un camello por el ojo de la aguja en cuestión, tal vez así consiga olvidar…
O tal vez conseguir mil ladrillos, construir una pared, y cuando esté terminada derrumbarla de nuevo, para construirla otra vez, tal vez así logre cansarme en extremo y sacarte de mi mente …
No, creo que tan sólo es otro de mil inútiles intentos …
porque olvidarte es más difícil que meter un dragón …
en un frasquito, y yo …
simplemente no te puedo olvidar.

Algunos recuerdos quedan grabados a fuego y este es uno de ellos,
puedo ser un gran olvidadizo, pero el tiempo me está demostrando que nunca voy a ser un buen olvidador.
Y que en el reino temporal de la amnesia no tengo cabida, ni silla donde sentarme, conclusiones a las que llego al tratar en vano de desprenderte de mi mente…
Y me esfuerzo e intento…
Pero básicamente es inútil…
por más que trato, me esfuerzo, no lograr meter ningún dragón en ningún frasquito…

Percy Sledge fue un innovador del Deep Soul, o sea el rythm and blues en su expresión más profunda, más gutural si se quiere (o más bien, si se puede a nivel de semántica), a nivel de sentimientos.

Del diario donde trabajo, tal vez porque saben cuánto detesto estas cosas del mundo esotérico y afines, me mandaron a cubrir las presentaciones del famoso Sensei Q – Lozano.

Permítanme que les cuente, algo que me ocurrió de niño, en un San Salvador bisoño, pueblo chico, infierno grande, y que ha marcado mi vida a fuego.