Era jueves y andaba con ganas de cenar algo rico, cuando de pronto me llamaron unos amigos para ir a jugarnos un masconcito de futbol. Mi idea de comer como un “pashá” ese día, había quedado desplazada por un buen y siempre atractivo 5 contra 5.
Horario del partido, 8 pm, nivel de hambre: 80%. El encuentro fué emocionante en su primer tiempo, nos reventaron a goles y encima me reventaron el tobillo de un patadón, lo que me produjo una hermosa lesión. De todas formas no hubo más que agresiones verbales hacia mamás y hermanas, ya que era mi grupo de amigos personal.
Finalizado el primer tiempo, el hambre ya estaba por encima del 170%, por lo que supliqué al menos irnos a comer «un hoy doy» al changarro a la par de la cancha.
Pasada una media hora estábamos sentados en el changarro, el olor a «barato» inundaba el lugar (como es costumbre) y daba risa la fauna que concurre a dicho «restaurant» (?), que debido a su locación estratégica, va desde hermosas estudiantes, jugadores de futbol buscando equipo, botineras de cuarta, hasta oficinistas que comen barato.
Comenzó el segundo tiempo, ya íbamos perdiendo 7 a 1, y después de un par de pequeños movimientos, sentí que se me aflojaban los desagües …
El tema es que lo rancio de ese Hot Dog empezó a hacer estragos en mi estómago. Unas silenciosas ventosidades (que son las más peigrosas) me atacaban y revolvían la panza,
Y no me podía salir, estábamos cabales y yo estaba en la defensa … ni siquiera podía contener los ventosos, el portero nuestro me dijo …
“Hey Gordo, si ese es tu grito de Tarzán, aquí está tu bejuco” – que pedorrera viejo!
Me hicieron un pase a la banda derecha y quise estirar la pierna para enganchar y rematar ,,,pero fue imposible, logré cerrar laspiernas y con las rodillas pegadas, me fui saliendo de la cancha, antes de hacerme encima!!
Llegue a mi casa mareado y descompuesto. Me tome un (o un ciento de) Sal Andrews, Intestinomicina, Pepto Bismol y me fui a dormitar.
Pasado un par de sueños, mi descompostura se fue al extremo y, entre pedo y pedo peligroso (esos que dejan la duda si te has hecho encima o no), decidí ir de cuerpo presente, como una persona decente.
Fue monumental, de estas que te tenes que agarrar de los bordes del inodoro para no salir disparado por los aires, impactando contra el techo del baño.
Colitis ruidosa, vendaval de sonidos y vientos que son el hazmerreir de familias clase media (como la mía) donde la puerta del baño no es lo suficientemente cara como para impedir el paso del sonido hacia el resto del vecindario 100% (lo que produce hasta la risa de quien defeca).
Diarrea madre. Me dió una de esas cacas que luego da gusto observar el inodoro, ya que queda como estampado de Van Gogh,
un fresco de Picasso
o un estallido de un fuego artificial con drones japoneses ….
Imposible de limpiar
Mejor me mudé de apartamento