Loterías, herencias, buenos negocios instantáneos ... mucho de todo esto
Jack Whittaker se ganó, él solito, la Powerball de 2002, el equivalente al Gordo de Navidad que nunca tendremos. El de ese año no fue un premio cualquiera, sino el más suculento pozo de la historia norteamericana: 315 millones de dólares.
El hombre (sesenta y dos años) había comprado el cartón de casualidad, en un supermercado. Lo primero que hizo cuando tuvo todo el dinero en el banco, fue regalarle una casa y una 4×4 a la empleada que le vendió el billete. Es decir, Jack Whittaker no parecía mal tipo en el principio de esta historia.
Dos semanas después ya era famoso, su foto aparecía en la prensa y su vida se llenaba de presión mediática. A los dos meses lo encarcelaron por manejar borracho, al año un par de delincuentes lo reconocieron y le robaron un millón de dólares en efectivo (Cuando Jack salía de un bar de striptease)
En otro hurto misterioso le desaparecieron doscientos mil dólares, más tarde fue denunciado por amenazar de muerte a un personaje oscuro de la farándula marginal, y así el hombre iba apareciendo en la prensa, involucrándose en noticias cada vez más sucias y dudosas.
Multimillonario repentino que, de un día para el otro, se convierte en jettatore involuntario. La nieta de Jack murió de una sobredosis en 2004, su propia esposa también perdió la vida (en 2006) y ahora el pobre millonario aparece otra vez en la prensa del mundo.
El 6 de julio pasado encontraron muerta a su hija Ginger, en la última muesca de mal agüero de su historial. El tópico de que el dinero no hace a la felicidad suele estar a la orden del día, pero únicamente en los libros de ayuda emocional.
Evelyn Marie Adams
Desafió todas las probabilidades: la empleada de la tienda 24 horas de Nueva Jersey ganó un premio de siete ceros no una, sino dos veces. Obtuvo tanto dinero que tuvo que escapar de su ciudad porque las solicitudes de ayuda entre sus familiares y amigos se multiplicaron y crecieron como la espuma. Luego, se hizo famosa. "No podía ir a ninguna parte sin ser reconocida", le confesó a 'The New York Times' en 1993.
Al final, despertó en ella la peor adicción que le puede sobrevenir a una persona con una gran fortuna: la ludopatía.
Despilfarró una gran parte del montante total en los casinos de Atlantic City. Años más tarde, el diario 'The New York Post' dio con ella y le preguntó cómo era su vida tanto tiempo después. "Estoy en la ruina y tengo dos trabajos", admitió.
El Santa Claus del dinero
A Billie Bob Harrell Jr. le inundaban los problemas financieros. Pero en 1997 se fueron de su cabeza de repente al ganar un premio mayor de 31 millones de dólares (26,5 millones de euros) en el concurso de lotería de Texas. Desgraciadamente, el acoso de las deudas por los préstamos fue a más y 1,2 millones fueron a parar a sufragarlas.
Se compró varios coches nuevos y unas cuantas casas para su familia. La solidaridad se le fue de las manos y acabó donando el dinero a organizaciones benéficas. "Jugó a ser Santa Claus".
Pero la continua presión de desconocidos pidiendo dinero le llevó a los infiernos. Harrell se vio obligado a cambiar de número de teléfono varias veces. Él y su esposa se separaron. Finalmente, menos de dos años después de todo eso, se quitó la vida.
La casa de sus sueños
Lara y Roger Griffiths formaban una pareja de ensueño que nunca discutía. Sus amigos les envidiaban y eran felices. Pero todo cambió cuando ganaron 2,76 millones de dólares (2,3 millones de euros) en 2005. Con ese dinero se compraron una casa de un millón de dólares y un Porsche. También realizaron diversos y lujosos viajes a Dubái, Mónaco y Nueva York.
La mala suerte sacudió sus vidas.
Su fortuna se esfumó en 2010 cuando un extraño incendió su casa. El seguro no lo cubrió, y tuvieron quie pagar muchísimo dinero en reparaciones y alojamientos provisionales.
Su relación se resintió, Roger se fue de casa con el Porsche. ¿La causa? Su mujer descubrió mails suyos en los que coqueteaba con otra.
Así terminó su fortuna y su amor de 14 años de duración.

Chris Chris Christina ...
Hay escasez de casos prácticos. En Argentina, uno muy internacional además, porque Christina Onassis se deprimió hasta la muerte en una estancia de Tortuguitas.
La heredera más rica del mundo, sola y triste, de la que Sabina dijo más tarde que «era tan pobre, que no tenía más que dinero», fue hasta hoy nuestro último consuelo de tontos.
Pero el de Christina, por abuso, se convirtió en un caso muy manoseado, alejado en el tiempo —ocurrió en 1988—, que ya no queda original en las sobremesas trasnochadas.
Así que, además de compadecernos, debemos agradecerle a la fortuna cada vez que, por suerte, nuestro número no salga sorteado en ninguna parte.

Un jugador no presentó el reclamo de su premio de Powerball y perdió US$138 millones
Ganó $138 millones en la lotería Powerball, pero lo perdió todo por no cumplir con este requisito
Tres estudiantes obtuvieron gran cantidad de dinero tras usar la IA para predecir los números ganadores de la lotería.
Utilizaron la Inteligencia Artificial para predecir los números de la lotería y lograron ganar casi $47,000
El divorcio de Denise Rossi tras ganar la lotería
Cuando Denise Rossi ganó US$1.3 millones en la lotería de California, decidió mantener la noticia en secreto y solicitó el divorcio de su esposo, Thomas, sin darle explicación, según informó The Los Angeles Times. Él aceptó la separación, mientras ella mantuvo su recién adquirida fortuna durante todo el proceso legal.
Dos años después, el hombre descubrió la verdad, decidió demandar a su esposa por no haber revelado sus ganancias durante el divorcio y el juez le otorgó a Thomas la totalidad del dinero.
“Si no fuera por la lotería, Denise y yo probablemente todavía estaríamos juntos. Al final, todo resultó para bien”, comentó Thomas.