

Era un El Salvador, provincial, rústico, tan solo emergiendo de la barbarie a la civilización, bajo la tutela de la Corona Española, parte de una Capitanía General de Guatemala, chapines que nos llevaban un “hambre terrible” y estaban convencidos de que todos los territorios de la Capitanía les correspondían. Falso.
Se vieron desde lejos ...
Los prados austríacos permiten esa capacidad de encontrar en la llanura dos puntos distantes en la lontananza, que poco a poco se convierten en la figura de dos enamorados que corren, con sus melenas al viento, sus ansias, su juventud ... al abrazo semanal ...

Hay un lugar donde nunca, donde nunca fui, donde siempre estoy, donde sueño llegar pero nunca voy …