
Hay un lugar donde nunca, donde nunca fui, donde siempre estoy, donde sueño llegar pero nunca voy …
Hay un lugar donde soy nadie, y este alguien tiene unas terribles ganas de dejar de ser nadie, nadie de quien dependa alguno, alguno de los que nunca alcanzan a ser alguien, ser una isla, una roca, una señal de alto, un mojón de kilometraje, un doble cero a la izquierda, un ente independiente, desechable …
Hay una posibilidad, una entre mil…siendo optimista, de que mis pasos caminen esa pista, senda, atraviesen esa montaña, crucen esa selva, que habrá de llevarme hasta ese lugar donde nunca … pero siempre pasa lo que no quiero, y cuando se requiere desesperadamente el sol siempre llueve, siempre sucede eso que no querés, y te inunda el temor de lo que tanto temés …
Y le temo a tus rechazos, a tus malos humores, a tus siempre “noes”, a tu espalda cada madrugada, a tanta realidad repleta de nada, a tantas noches desperdiciadas, a una incertidumbre que crece y un sentimiento que se desvanece, por olvido o más bien por la indiferencia, porque mi presencia no derriba tus barreras.

Y yo me muero de ganas de decirte que estás linda … que he pasado la noche en vela esperando este efímero instante, pero sé que no significa nada para ti, el saber todo lo que tu significas para mi …
Hay un lugar donde nunca …
donde nunca estuve, habiendo estado
donde nunca fui ….habiendo sido
donde nunca alcanzo … a pesar del esfuerzo
donde nunca debimos separarnos …
y ese es tu cuerpo.

Mire Mr. Dow Jones, o mejor dicho … léame, explíqueme, porque según entiendo, usted es un ser humano que rige el bolsillo de todos nosotros … pero resulta que no, que ni siquiera es un ser humano … sino un consorcio de compañías que nos manejan los bolsillos, estamos todos hechos chibola !

Yo debía tener, a lo sumo diez años, pequeño inquisidor, curioso investigador de cualquier cosa que surgiera, en aquellos veranos eternos, cuando todos los primos, en vacaciones escolares, éramos mandados al campo para “endurecer nuestro carácter”.

Gran parte de la sabiduría popular, a mi juicio, y el de otros tantos lunáticos, está escrita en las paredes de los baños o servicios sanitarios públicos. Es un hecho, que es una demostración de lo poco que tenemos que hacer y el empleo del tiempo que requiere la deposición de heces en algo atentatorio contra la higiene general .