Probablemente, cueste imaginarlo, pero en los inicios del “football” salvadoreño (ese deporte de los "gringos del tren") casi nos lleva a un Mundial 32 años antes (Francia 38), del año que realmente fuimos (México 70).
El balón de futbol, de gajos y de cuero duro, vejiga de vaca o cerdo, a nuestro país, llegó al igual que al resto de Latinoamérica … rodando por las vías del ferrocarril.
Nuestra primera locomotora traída por los ingleses en 1882, viene acompañada de las primeras chimbombas, y con ello, se empieza a sembrar un hermoso vicio entre nuestra población, el football, según los ingleses para diferenciar que se jugaba con los pies y no con las manos como el original rugby, también de raíz inglesa, fútbol para nosotros …
No existieron de buenas a primeras equipos, aunque el primer club de futbol, el Sport Club Ferroviarios, se fundó en Santa Ana y San Salvador en 1899.
Salto hasta 1938
Pocos Mundiales fueron tan conflictivos y llenos de sucesos como el de Francia 1938, supuesto a ser realizado en Argentina, bajo el principio de alternancia América – Europa, fue uno de los Mundiales con menos aceptación de asistencia, básicamente se dieron dos factores claves:
*La inminente guerra (WWII) que venía en ciernes, los equipos europeos no querían alejarse del continente.
*La insistencia de Jules Rimet (francés) Presidente de la FIFA, de que el Mundial se jugara en su tierra natal.
Entonces comenzó, como antípoda, la deserción de los países americanos, Argentina, ante el agravio de quitarle su sede, dijo “no”, Uruguay fue solidario con su vecino, solo Brasil asistió como latinoamericano.
Chile también dijo no, así que FIFA se quedó sin selecciones sudamericanas “de peso” para su Mundial 1938.
Siguieron al Norte, en Centroamérica, abrieron un cupo para el Mundial 1938 e invitaron a El Salvador, Cuba, México, Costa Rica, Guayana Francesa y Colombia. Estos países fueron agrupados en dos llaves. La primera conformada por México, Cuba y Costa Rica. El Salvador quedó con Guyana Francesa y Colombia.
La eliminatoria que nunca se llevó a cabo.
Liderados por México, todos los países declinaron participar, Colombia lo hizo de forma enfática en apoyo a Uruguay y Argentina.
Solo quedaron El Salvador y Cuba.
La naciente Federación de Futbol Salvadoreña (antes el futbol lo regía la Secretaría de Turismo y Deportes), propuso que todo se disputara en un partido, a jugarse en el Flor Blanca ( que había sido construido para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1935) , pagando alojamiento, transporte y viáticos a los cubanos.
Teníamos una muy buena selección, para la época, dirigida por técnico húngaro Máximo Garay, que había participado en los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamà, en febrero de ese año.
Los cubanos querían jugar tres partidos, uno clasificatorio y dos para “recaudar fondos” para pagar el viaje de los cuscatlecos a La Habana, además, arguyeron, que La Habana ya era puerto de salida para Francia, así que quien ganara ya se iba a Francia de una sola vez. El Salvador no estuvo de acuerdo, quería solo un partido y gastos pagados a priori.
A todo esto ya corría abril de 1938, el viaje en barco a Francia tomaba cerca de veinticinco días, el clasificado llegaría casi empezando junio, fecha de inicio del campeonato.
Se decidió jugar en La Habana a un solo partido, el 1 de mayo la eliminatoria, grandes jugadores de El Salvador de la época, Edmundo Majano, Miguel "Americano" Cruz, el "Zope" Cuellar, bajo la conducción de Máximo Garay, inició su preparación para luego viajar cinco días antes de la fecha pactada.
Siempre la FIFA
La selección salvadoreña, ya se había enfrentado a la cubana, y se había perdido en 1937 en La Habana 5 a 2, por eso la idea de traer el partido a San Salvador, considerada además, en misiva a FIFA, que Francia “quedaba muy lejos” como para prepararse bien para el Mundial, por eso querían viajar menos.
La FIFA no se anduvo con ondas, mandó una misiva de vuelta a El Salvador, diciendo que no aceptaba la idea de jugar “un solo partido clasificatorio, sino tres”, volviendo a la postura inicial …
Pero las manos sucias, ya habían jugado su partido.
Necesitaban una selección americana si o si, así que antes del partido del 1 de mayo, ya habían mandado el 23 de abril los pasajes de barco a Cuba, reservando espacio ….
Lo cierto es que nuestro país, planteaba demasiado problemas, con la Federación naciente y mucho tire y afloje, así que FIFA se aseguró antes, que una selección americana llegaría a Francia ..
… y El Salvador no fue esa selección.
Cuba
Por cierto; Cuba, en su única intervención en un Mundial de fútbol, Francia 1938, tuvo muy buena participación.
Su debut contra Rumania en Toulouse fue uno de los encuentros más emotivos del campeonato. Cuba comenzó abajo en el marcador, pero lo dio vuelta con goles de Héctor Socorro y José Magrina. A dos minutos del final igualó Iuliu Baratki, lo que provocó llegar al tiempo suplementario. Empataron 3 a 3, la clasificación a cuartos de final debió definirse en un juego desempate
En este juego, Cuba derrotò a Rumania 2 a 1 y muy cansado, perdió en cuartos de final contra Suecia, 8 a 0, al día siguiente, quedando eliminado
Y los demás?
Italia, que en octavos de final solo había conseguido doblegar a una exigente Noruega en la prórroga (2-1), gracias de nuevo a un tanto de Piola, contaba con ese extra de garra y esa calidad individual de los que carecía la selección francesa.
En retrospectiva, no hay duda de que a los pupilos de Gaston Barreau les faltaba también un mago de la talla de Piola, del húngaro Gyula Zsengellér o del brasileño Leônidas, nombrado mejor jugador de un torneo en el que terminó también como máximo goleador, con siete dianas. Italia derrotó en la final a Hungría ... 4 x 2 !
Efectivamente, con el paso de las décadas, se ha acabado demostrando que es muy raro que una selección conquiste el trofeo sin brindar momentos de "magia" a lo largo del torneo.
Por primera vez en la historia, un país anfitrión no logró ganar "su" Mundial. Desde entonces, se ha vuelto más habitual fracasar en casa que salir victorioso. Desde 1938, solamente Inglaterra (1966), la República Federal de Alemania (1974), Argentina (1978) y, al fin, Francia en 1998 —60 años después de la decepción de Colombes— han logrado proclamarse campeonas ante su público. Además, desde el primer título de los franceses en casa, ningún otro país ha logrado aprovechar su condición de anfitrión.