De los casos ingratos, de las muestras de ingratitud latente que la chimbomba tiene … la combinación sedes lejanas y viajes en barco plus el sistema de disputa hasta 1950, presentan varias muestras.
Argentina
Después de 17 días de viaje en el barco Neptunia la Selección argentina de fútbol llegaba a Italia para jugar la 2ª edición del Mundial, en 1934. Le tomaría un partido y 18 días de regreso … la gran aventura.
Este combinado argentino estuvo integrado por jugadores amateurs y del interior del país. Hasta último momento no se sabía si Argentina asistiría o se plegaría a la negativa de Uruguay (campeón de 1930), ya que Italia había participado del boicot europeo al primer Mundial y los uruguayos de vengaban.
Argentina, que había formado su Liga profesional en 1931, agregó a la protesta que si mandaba al mejor equipo, los jugadores se perderían casi 3 meses (35 días se tardaba en el viaje en barco ida y vuelta, nada más) y se prefirió darle importancia al torneo local.
También se decía que había un gran enojo con Italia porque se habían ido varias figuras argentinas (de padres italianos) como Raimundo Orsi, Enrique Guaita, Atilio De María y Luis Monti, que serían campeones mundiales con la Selección de Italia. La particularidad en el caso de Monti era que había jugado para Argentina en la final de Uruguay 1930, y jugó la final de 1934 para Italia, fue el único futbolista que estuvo en dos finales mundiales jugando para distintas selecciones.
Dicen que llevaron los argentinos a bordo del Neptunia, 15 balones para entrenar sobre cubierta, a los 4 días, el último de ellos salió pateado hacia el mar.
Suecia derrotó a Argentina 3 x 2 en el Stadio Littorale de Bolonia, y los argentinos pegaron el camino de regreso … eliminados.
Brasil
Brasil, por su parte, tardó 11 días en llegar en barco a Italia, para luego quedar eliminada en su primer partido, ante España, que por cierto, se había embarcado en el mismo navío, en su escala en la Península Ibérica. O sea que fueron de compañeros de viaje hasta Génova, donde dieron la gran sorpresa, el 27 de mayo de 1934: España goleó a Brasil 3 x 1. Los brasileros, ya se perfilaban como la selección más fuerte de América, España era el “patito feo de Europa”.
Brasil tardó 12 días para regresar a Santos en barco … 24 días para nada.
Italia
Pero Italia, cargó su cruz en el Mundial de 1950, decidieron participar pero marcados por la tragedia de Superga, ocurrida el 4 de mayo de 1949 cuando la plantilla del Torino Football Club falleció en un accidente aéreo. De los 11 titulares de la selección italiana de ese período, 10 pertenecían al club, entre ellos el capitán Valentino Mazzola.28 Los nuevos convocados por Italia, aún consternados, se negaron a viajar en avión y prefirieron cruzar el Atlántico en el buque Sises. El viaje duró más de dos semanas y para cuando llegaron a São Paulo estaban agotados, sin entrenar en condiciones. : Italia, Suecia y Paraguay. El comité organizador hizo que Italia jugase sus dos partidos en la capital paulista porque allí residía una numerosa comunidad de inmigrantes italianos.
El 25 de junio de 1950 se enfrentaron Suecia e Italia en Pacaembú. Los transalpinos eran los claros favoritos, mientras que Suecia, ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1948, se presentó con una plantilla de talentosos amateurs como Lennart Skoglund y Hasse Jeppson. Al final los suecos sorprendieron a público y prensa con una clara victoria por 3–2 que marcó el resto de la ronda. En el siguiente partido, Suecia empató con Paraguay por 2–2. Este resultado eliminaba a los azzurri y aún daba esperanzas a los guaraníes, dirigidos por Manuel Fleitas. Sin embargo, Italia derrotó a los paraguayos por 2–0 con goles de Carapellese y Pandolfini, limpiando la imagen ofrecida en su debut. Suecia obtuvo la clasificación.
Italia pegó la vuelta … en barco otra vez.
Como que todos hemos pasado el fin de semana de farra. Vamos, usted también, estas épocas de Acción de Gracias, Viernes Negro y Navidad nos alborotan a todos …
Resulta, mi pétrea ilusión, que son vanas tus jactancias de pretender que me derrito por ti … tus vociferaciones descuidadas “Ese? Ahhh ese se muere por mi ….” Que te han oído decir múltiples veces en múltiples lugares, donde casualmente yo nunca estoy …
Un día de estos, hace años ya, unos cuantos a decir verdad, estando con toda la familia en misa, esas misas para niños que ponen a los chiquitos adelante y el sacerdote que no se las quiere tirar de el “Steve Jobs de la teología” habla en lenguaje coloquial, Monseñor Delgado (que lo maneja muy bien) trataba de explicar a los niños las diferencias entre el cielo y el infierno, el bien y el mal, entre “arriba y abajo”, empezó a preguntar a los niños si preferían ir “arriba o abajo”.