
Edgar Aethelstan fue el último heredero varón de la antigua casa de Cerdic y la última línea sanguínea viva de la dinastía real de Wessex de Alfredo el Grande.
Después de que Harold Godwinson muriera en la Batalla de Hastings en 1066, Edgar fue brevemente proclamado Rey de Inglaterra, pero el ejército normando de Guillermo el Conquistador se interpuso entre él y la corona. Su vida se convirtió en una historia desesperada de exilio, rebelión, herencia perdida y supervivencia tras el colapso de la Inglaterra anglosajona.
Despojado del reino que debería haber sido suyo, Edgar más tarde se trasladó por Escocia, Normandía e incluso participó en la Primera Cruzada como el último eco sin coronar de la antigua Inglaterra.

O sea fue Rey, pero no mucho ... poquito
Tras la muerte de su padre Ethelfields, en el 924, Edgar y su hermano compartieron la conquista de los territorios sajones restantes hasta conformar la verdadera Inglaterra el derrotar en York, al último Reino Vikingo.
Su reinado ... olvidado?

Tras un reinado de éxito en la guerra y la expansión de su reino, Eduardo (su padre) murió en el verano de 924. No obstante, sus planes de sucesión no estaban claros.
Los mercios y los sajones occidentales (los habitantes de Wessex) ambos convocaron su propio witan (un concilio de señores y obispos) para discutir la sucesión; los sajones occidentales nombraron rey a Ethelweard. Razonaron que Athelstan llevaba lejos demasiado tiempo y era más mercio que sajón occidental.

Despojar del Poder de la Corona a su propia madre


Algo aún más escandaloso fue que empezaron a correr rumores de que la madre de Athelstan era realmente una concubina de Eduardo en vez de su esposa legítima, algo que, convenientemente, le restaba legitimidad a su reclamo al trono. Aun así, cuando empezaron a hacerse los preparativos de la coronación de Ethelweard, tan solo dos semanas después de la muerte de Eduardo, el futuro rey murió.
Ahora era el turno de los mercios, que declararon rey a Athelstan, y los sajones occidentales, que querían conservar la unión entre los dos reinos, accedieron a recibirlo como su verdadero gobernante.
Su influencia fue más allá de Inglaterra, ya que subyugó a los reyes de Gales, Escocia y Strathclyde y forjó alianzas con los gobernantes de Francia, Alemania y Noruega. Su mayor prueba llegó en 937 cuando una alianza de escoceses, celtas y vikingos intentó conquistar el norte de Inglaterra.

Sin embargo, la derrota de los invasores en la batalla de Brunanburh marcó un momento crucial, la primera gran victoria de un reino inglés unido.
Mucho de lo que se sabe sobre Athelstan proviene de un conjunto de anales de la época, la Crónica anglosajona, que proporciona detalles clave, aunque limitados, y que fue expandida por el historiador del siglo XII William de Malmesbury que decía trabajar a partir de un libro, ahora perdido, sobre el primer Rey de Inglaterra.
Unificación de Inglaterra.
La principal herencia del rey Athelstan fue unificar y consolidar el primer reino de Inglaterra, estableciendo un gobierno centralizado, con un sistema legal y una administración territorial, después de derrotar a una alianza de invasores escoceses, galeses y daneses en la Batalla de Brunanburh en 937, asegurando su dominio sobre Gales y Cornualles que le otorgó el título de Rey de toda Gran Bretaña.
Fue el primer rey. Es reconocido como el primer rey de facto de Inglaterra

Vamos a escribir hoy sobre los servicios sanitarios … que tontería me va a decir usted, pero ojo, teniendo en cuenta que pasamos en el susodicho recinto más tiempo de nuestra vida que comiendo o trabajando (si no me lo creen pregúntenle a un diputado, pregunten… ya van a ver) … no necesariamente porque excreten mucho sino porque trabajan poco.
Soy el Gran Chamán Venquetevas … discípulo predilecto del Gran Sabio Yagarcanda, planificador de los cierres de calles de San Salvador, consultor de todas las campañas políticas de todos los partidos, asesor para asuntos latinoamericanos del Sr. Trump … un Gran Chamán exitoso !
De estas soledades, inconmovibles, nefastas, tristes, desesperanzadas y agotadas, hechas trizas y aun con capacidad de esbozar una risa … en los momentos que sabemos perfectamente que nunca va a estar acompañado el desierto de nuestras vidas …