
El presente reportaje, acerca de la emancipación de Anastasio Aquino, sigue el ciclo que se inicia con “Vida y muerte de Oscar Quiteño” , en este mismo blog, y nos trae a colación, una de las historias más impactantes de las emancipaciones populares en El Salvador.
Anastasio Aquino, Rey de los Nonualcos, estaba llamado a liderar su grey, era de la tribu de los tayotes (caciques) en el área de los Nonualcos (La Paz, San Vicente).

Al respecto de su existencia o la aureola de mito que se teje alrededor de él, nos hicimos a la tarea de visitar cada rincón que traza huella de su existencia, desde dejar constancia de su fe de bautismo en la Parroquia de Santiago Nonualco el 16 de abril de 1792 hasta la curva de su fusilamiento a pocos kilómetros de San Vicente.
En menos de 10 minutos, esbozamos toda la historia, vida y muerte del Indio Aquino, narrada por descendientes, escenificada por actores, contada por conocedores.
Agradezco de sobremanera la colaboración de las alcaldías de Santiago Nonualco y San Vicente.
(Reportaje original para VLM/TCS/ESMITV).

Así marcha el país, dejémonos de politiquerías y de sesgos ideológicos, todo va con una lentitud, pasmosa, y del pasmo al pánico hay más o menos dos centímetros cúbicos de materia gris.

Partamos del punto de que la escena político – económica del país, ha cambiado, o sea, por su peso, han caído también los tradicionales estratos sociales. El arriba baja y unos pocos de los de abajo, suben.
En el ángulo noroeste de mi habitación, en diagonal a mi cama, hay una cámara de vigilancia de marca Panasonic. Es negra y persistente como un remordimiento; sigilosa y entrometida como una suegra que sospecha algo; memoriosa y tosca como una elefanta.