Mientras Hamparzún (Karadayiján) transformado a Karadagián, un joven armenio con buen capital, producto de los negocios cárnicos de su padre, huía de Armenia a Buenos Aires en la Primera Guerra, Paulina Fernández, sevillana y de peor suerte en cuanto a fortuna era enviada a la misma ciudad en los albores de la revuelta civil española …

Nace Martín Karadagián
Un 30 de abril de 1922, nace el padre del “catch”, lucha o wrestling moderno, bajo el estigma de la autoridad severa de su padre (Hamparzín), misógino y déspota, y la protección a su madre y hermana (Paulina la sevillana), Martín se crió en la calle, a las patadas y a los golpes, con inventiva y creatividad, fue plomero, lustrabotas, repartidor de periódicos y compras, vendedor de golosinas, y mil y una profesiones más … fue el líder de los niños de su edad y un emprendedor increíble.
Desde los 18 años, iba a entrenar con la “troupe” de lucha libre del Luna Park, buscando un espacio entre los peleadores de verdad, el presentarse como armenio … le daba un toque especial que hizo que lo aceptaran … el grito del anunciador … “El Campeón del mundo … el armenio, Martín Karadagián !”.

Aún con sus limitaciones de tamaño (era muy bajo) pronto aprendió a desarrollar un talante dentro del ring, un carácter de “malo”, pero con la diferencia de además de ser un consumado violador de las reglas, también sabía utilizar la sicología para crear alrededor de él, y a la vista de los espectadores, la primera versión de lo que hoy día conocemos como “el show del catch”, o la parte circense del asunto.
De hecho, llegó a ser campeón, no del mundo, pero argentino, y aprendió la parte histriónica, actoral de la lucha libre.

Inicia Titanes en el Ring (1962)
El personaje héroe infantil de la TV Argentina era “El capitán Piluso” (interpretado por Alberto Olmedo), Karadagián buscó, movió cielo y tierra hasta que logró que Piluso aceptara una pelea de lucha libre, televisada, con Karadagián; el resultado fue ideal, ante un Luna Park lleno, ganó el Capitán Piluso con ayuda de su asistente “Coquito”, había nacido el “gimmick wrestling”.

El primer programa de “Titanes en el Ring” se emitió por canal 9 el 3 de marzo de 1962. El programa fue exitoso desde un inicio, cautivó a la audiencia infantil y luego familiar, los primeros luchadores fueron el Caballero Rojo (héroes de los niños que fue interpretado por varios luchadores), el Indio Comanche y sus dedos magnéticos, Il Bersaglieri y Pepino el Payaso (eran la misma persona), El Hombre Montaña, Eduardo "Alí" Bargach (Foto abajo), Tenembaun, Rubén "Ancho" Peucelle y Benito Durante, entre otros …

Karadagián se vuelve “bueno”, conquista las familias, y autoproclamado “campeón del Mundo”, siguió con este primer programa, siete temporadas, conquistando ratings sensacionales !
La Momia Blanca era su principal rival ( en realidad era el mismo luchador “Joe el Mercenario”, ver foto) pero la ley estuvo sobre él, cada segundo …
En 1969, marchó a prisión, acusado de extorsión a un ingeniero y empresa constructora Argentina, estuvo tres años preso … para volver con todo !



El regreso 1972
Regresó a Canal 13, tras ser liberado, en 1972, para hacer su ciclo más exitoso, el programa se emitía a colores a toda América (aunque en argentina no había transmisión de TV a color, sino hasta 1978) lo que hizo crecer su popularidad, el colorido, los personajes … fueron verdaderas máquinas mercadológicas de producción …
… pero eso es materia de una segunda parte este lunes.
Fue una de las figuras destacadas del siglo XX, lo más destacado es, que las cosas podrían haber sido muy diferentes para la política global europea en la Segunda Guerra, y con número inferior de muertos , … si Stalin no hubiera estado presente.
El Poeta, conocido así por su facilidad de palabra y habilidad para ... hablar paja, literalmente, enfundó su chumpa, guardó el pequeño estuche con chonga de regalo en una bolsa, encendió un cigarro, y se fue caminando hasta la casa de Margarita, su dócil y dulce novia de siempre, la de toda la vida.
Esta es una extraña historia que quiero contarles, y trata de un abogado joven que se llamaba Miguel H. El médico le había recomendado un fin de semana en el campo, lejos de toda huella de civilización.