Tus pies son mi suicidio…
recorrer tu estructura desde ahí.
desde tu hallux me pierdo completa en ti,
tu tobillo tan perfecto
tu pierna, tu muslo …
completan el camino de la perdición,
tocar tu piel es mi alucinación,
mi concierto nuevo de amor,
lleno de suspiros y notas musicales,
cuando exhalas mi nombre
y te pones salvaje…
Rodeando mi cintura
con tus manos tan perfectas de hombre.
Eres elocuente al seducirme,
convincente al desvestirme,
impertinente al poseerme,
Pero ¿quién ha dicho que debes pedir permiso
para hacerme tuya?,
Si te pertenezco es porque así lo deseo,
Me tienes porque te poseo,
dueño de mis noches y desvelos,
calcíname con tus caricias y deseos,
Déjame en el olvido llena de besos…
Al recorrerte completo desde tus pies
mi piel se estremece y mi alma también,
otoño desmedido eres Manuel,
Ernesto, Alberto o Ezequiel …
Tú, hermoso, justicia en mi piel.
Hola, [nombre del empleado]

Caballeros y Caballeras:
Para no entrar en esos términos de conflicto y equidad de géneros, comenzamos de esta manera nuestra proclamación de emancipación del yugo femenino… bajo el concepto de reacción ante varios y consecuentes atropellos:

Según cuenta la Historia parece que el primer pesebre viviente fue obra de San Francisco de Asís, quien durante la Nochebuena de 1223 convocó a los vecinos del pueblito italiano de Greccio a representar el nacimiento de Jesucristo en la iglesia local.