Tus pies son mi suicidio…
recorrer tu estructura desde ahí.
desde tu hallux me pierdo completa en ti,
tu tobillo tan perfecto
tu pierna, tu muslo …
completan el camino de la perdición,
tocar tu piel es mi alucinación,
mi concierto nuevo de amor,
lleno de suspiros y notas musicales,
cuando exhalas mi nombre
y te pones salvaje…
Rodeando mi cintura
con tus manos tan perfectas de hombre.
Eres elocuente al seducirme,
convincente al desvestirme,
impertinente al poseerme,
Pero ¿quién ha dicho que debes pedir permiso
para hacerme tuya?,
Si te pertenezco es porque así lo deseo,
Me tienes porque te poseo,
dueño de mis noches y desvelos,
calcíname con tus caricias y deseos,
Déjame en el olvido llena de besos…
Al recorrerte completo desde tus pies
mi piel se estremece y mi alma también,
otoño desmedido eres Manuel,
Ernesto, Alberto o Ezequiel …
Tú, hermoso, justicia en mi piel.
Fue un pequeño desliz del Sr. Ministro de Comercio Exterior y Buena Letra de aquel pequeño país, en aquel año 2019, pequeño, insignificante error, pero de enormes beneficios y muy bien anotado y reportado por la Prensa, primero Nacional y de inmediato Internacional.

Yo crecí con la idea de que el Pato Donald era el verdadero jefe del Mundo Disney, o sea, no sé si ustedes coinciden conmigo, pero Mickey en Latinoamérica, nunca fue el mero mero, era más popular Donald.

No, no, no, no nos demos garabato, por más que nos jactemos de ello y la sigamos practicando a diario en todo el continente, Latinoamérica no inventó la corrupción administrativa, ni ha sido el nuestro, el único país que la ha llevado a la categoría de excelencia que desde hace 40 años cultiva.